El universo de las tecnologías está tan interrelacionado que cualquier movimiento brusco puede cambiar el rumbo de un producto, que se produzcan o se rompan alianzas, o que el enemigo de ayer convierta en un compañero inseparable (el sector está lleno de ejemplos y ahora asistimos a las hostilidades entre Google y Apple). En este sector, los ‘guapos’ son los más odiados porque son los que consiguen que el efecto mariposa se multiplique hasta tal punto que pueden dar al traste con los negocios más boyantes. El nuevo anuncio de Apple, el iPad, nace con vocación de romper los moldes actuales del mundo del libro. Amazon es la que sufre en primer término la llegada de este ‘killer’ que deja en mantillas a su hasta ahora privilegiado Kindle. Por lo pronto, desde el punto de vista tecnológico, las bondades del iPad (restando importancia a su carencia en relación con Flash) son las suficientes para desbancar cualquier ebook de los que se disputan un lugar de preferencia para repartirse la tarta del negocio editorial digital. Si a esto le añadimos la flexibilidad que Apple ofrece a las editoriales al fijar precios, frente a la rigidez que ha mostrado Amazon, la balanza se empieza a inclinar a favor de la firma de la manzana. Primero fue iPod con la música, luego el iPhone con los móviles, ahora iPad y los libros electrónicos. ¿Cuál será la baza siguiente de Apple para apoderarse de algún mercado?
Valor y precio son dos conceptos que siempre han ido relacionados pero en muchas ocasiones se han fundido uno con otro de tal manera que se han llegado a convertir en sinónimos, lo cual ha causado distorsión entre la oferta y la demanda. El diccionario de la RAE define ‘valor’ como el “grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite” y ‘precio’ como “valor pecuniario en que se estima algo”. Justo antes de la crisis, en pleno florecimiento del sector TI, las empresas basaban sus discursos estratégicos en grandes crecimientos anuales, baremos a través de los cuales eran medidos y evaluados por sus accionistas. El precio era el que daba valor a las cosas, pues los usuarios estaban dispuestos a pagar sin rechistar y las cuentas de resultados engordaban sin limitaciones. Sin embargo, dada la improbabilidad actual de alcanzar incrementos soñados de dos dígitos y que la situación ha supuesto un reordenamiento de los recursos y un replanteamiento de los conceptos, ha renacido con fuerza la palabra valor. Juan Antonio Zufiria, presidente de IBM, lo recalcó en la presentación de su primer año de gestión: “la crisis ha afectado menos al negocio del valor que al de commodity”. El valor es el único argumento válido en estos momentos y la innovación está íntimamente relacionada con él. El sector TI, la sociedad, el mundo, han madurado y tienen que aprender -como señala Zufiria- a hacer más con menos, lo cual “es compatible con gastar menos e invertir en TI”. En su opinión, la Ley de Mooreha tenido que ver mucho ya que ha permitido obtener unos beneficios en productividad del 15 por ciento. Ése es el gran valor de la tecnología, conseguir ofrecer el mejor valor al mejor precio.
Que España es un país de pymes es un concepto tan consabido que en muchos casos ha adquirido tintes peyorativos. Culpa de ello tiene la visión caricaturesca -que cundió en el pasado- de empresas familiares entregadas religiosamente a su ganancia preparando el terreno para sus herederos naturales, en ocasiones hijos tarambanas y sin vocación que terminaban llevando el negocio al garete. Pero esto forma parte de una leyenda urbana, las empresas españolas, independientemente de su tamaño, son productivas y han sido capaces de sacar adelante este país, si bien el mérito se lo han arrogado completamente las multinacionales que desembarcaron en la década de los sesenta cuando el régimen de Franco inició su fase aperturista y otras que han venido posteriormente al calor de la globalización de los mercados.La pequeña empresa española de hoy ya mira las Tecnologías de la Información sin recelo. Los proveedores y fabricantes han tenido que hacer un gran esfuerzo en acercar su oferta y hacerle entender que la información es la materia prima de su trabajo. Las nuevas generaciones que rigen estas compañías son usuarias de redes sociales y comprenden la necesidad de funcionar con herramientas informáticas. Sociedades como Fundetec han ayudado a difundir el mensaje de la modernización y los proveedores TI van adaptando su oferta de gran cuenta a la pequeña empresa. Hay tecnología suficiente y no es cara, a la pyme ya no le vale el argumento económico victimista. La pequeña y mediana empresa debe dejar de ser susceptible al precio. Otra faceta que debe incentivar es el papel que puede desarrollar en Internet, dotando a su negocio de un brazo virtual con el que afrontar un mercado global que, en un principio puede abrumarle, pero que le abre un horizonte de oportunidades sin precedentes.
Gracias a Internet y a su poder de difusión oceánico, hay empresas que apenas necesitan publicitar sus productos. Basta con dejar caer el cebo con unos pocos detalles y los blogs se encargan del resto. Dicen que el rumor es la antesala de la noticia, pero en estos tiempos es incluso la sala de estar. Con Internet, los rumores han adquirido entidad propia y han ascendido de categoría. Si Microsoft fue el rey en utilizar el llamado vaporware, que consistía en generar expectativas en torno a un producto utilizando rumores filtrados convenientemente por la compañía, en la era de las redes sociales Apple y Google se llevan la palma del ‘correveidile’ tecnológico. Es el caso del Tablet Mac (la versión del tablet PC de Houston) que presumiblemente va a anunciar Apple en su evento anual en San Francisco y que aspira a tener la repercusión en el mercado del mismo iPhone. Hace una semana, este periodista solicitó información y una imagen al responsable de prensa de Apple en España, quien contestó que no había ninguna información oficial al respecto. Luego llegará MacWorld y presentarán el Tablet Mac y la nota de prensa correrá como la pólvora. Entonces todo será “muy oficial” y “muy Apple”, y el producto dará la vuelta al mundo con el gesto feliz de Steve Jobs. Pero no habrá palmaditas en la espalda a los bloggers por haberles preparado la puesta en escena.
Que España es un país de pymes es un concepto tan consabido que en muchos casos ha adquirido tintes peyorativos. Culpa de ello tiene la visión caricaturesca -que cundió en el pasado- de empresas familiares entregadas religiosamente a su ganancia preparando el terreno para sus herederos naturales, en ocasiones hijos tarambanas y sin vocación que terminaban llevando el negocio al garete. Pero esto forma parte de una leyenda urbana, las empresas españolas, independientemente de su tamaño, son productivas y han sido capaces de sacar adelante este país, si bien el mérito se lo han arrogado completamente las multinacionales que desembarcaron en la década de los sesenta cuando el régimen de Franco inició su fase aperturista y otras que han venido posteriormente al calor de la globalización de los mercados. La pequeña empresa española de hoy ya mira las Tecnologías de la Información sin recelo. Los proveedores y fabricantes han tenido que hacer un gran esfuerzo en acercar su oferta y hacerle entender que la información es la materia prima de su trabajo. Las nuevas generaciones que rigen estas compañías son usuarias de redes sociales y comprenden la necesidad de funcionar con herramientas informáticas. Sociedades como Fundetec han ayudado a difundir el mensaje de la modernización y los proveedores TI van adaptando su oferta de gran cuenta a la pequeña empresa.
Hay tecnología suficiente y no es cara, a la pyme ya no le vale el argumento económico victimista. La pequeña y mediana empresa debe dejar de ser susceptible al precio. Otra faceta que debe incentivar es el papel que puede desarrollar en Internet, dotando a su negocio de un brazo virtual con el que afrontar un mercado global que, en un principio puede abrumarle, pero que le abre un horizonte de oportunidades sin precedentes.
Cuando los datos animan a un derrotismo sin condiciones -ya tocamos los cuatro millones de parados y avanzamos sin remisión hacia los 4,5 millones -… Cuando los expertos no dan un maravedí por la política económica del Gobierno, que acaba de asumir la presidencia de turno de la UE con grandes intenciones pero en una disposición bastante débil para liderar Europa… Cuando el sector parece en hibernación por las fiestas y los temporales… Cuando cuesta levantarse más que nunca y poner la radio para escuchar las noticias… Es el momento de rebelarse contra el pesimismo y poner la mirada en el horizonte. Los comentaristas señalan que 2010 será incluso más crudo que el que acabamos de cerrar, especialmente para países como España, Italia y Portugal donde la crisis global se ve agudizada por sus propias características de mercado. Pero hay que dejar de contemplarse el ombligo y ponerse manos a la obra. Como decía Picasso, “no sé qué es la inspiración, pero si me llega que pille trabajando”.Estamos en el tiempo en que las TIC definen el futuro, y ya son pocos los que le niegan la mayor. Grandes operadoras, encabezadas por los Bell Labs de Alcatel y con la participación de varios gobiernos, se han unido para lanzar la plataforma Green Touch para construir redes que permitan unos ahorros energéticos descomunales; empresas locales como Indray otras como Fujitsu protagonizan proyectos tecnológicos internacionales de gran calado, como el Cielo Único Europeo o el Proyecto ALMA en Chile para fotografiar el Universo. Lo importante es que las cosas se mueven dentro de la industria, y no hay que obsesionarse en que su velocidad de crucero no es la deseable. Poco a poco se irán animando los presupuestos de los CIOs y lo que no haya en recursos, habrá que resolverlo con el trabajo. Esta es la única receta que nos sacará del pozo.
Entramos en 2010 y cloud computing vuelve a acaparar la atención del mercado tecnológico después de que el líder del software, Microsoft, haya llegado a un acuerdo con el número uno del sector TIC, Hewlett Packard, para poner sobre la mesa una oferta conjunta bajo el paraguas de la ‘nube’. Enmarcadas las organizaciones en una etapa de recortes presupuestarios, el cloud se perfila como la mejor opción para aquellos CIOs que buscan optimizar sus infraestructuras y ahorros de costes. Hasta ahora la ‘nube’ se ha considerado como una tendencia en ebullición y visión de futuro, pero en el panorama actual ya se presenta como una realidad; no hay suministradores que no conciban un proyecto para sus clientes sin tener en cuenta las posibilidades que transmite este modelo TI.
El reciente anuncio dado a conocer entre Microsoft y HP busca además acentuar una iniciativa en la que confluyen oferta y demanda. Se trata de un espaldarazo de imagen y de intenciones que cuenta con una inversión de 250 millones de dólares durante los próximos tres años. A buen seguro que a este acuerdo le seguirán otro tipo de planes de desarrollo similares, bien por medio de alianzas o promovidos de forma unilateral; y secunda a su vez a matrimonios como los protagonizados por Cisco, EMC y VMware, o el rubricado por la propia Oraclecon la compra de Sun. No hay que dejar de lado el hecho de que el concepto Cloud ha sido acogido a un ritmo más lento de lo que algunos proveedores hubieran deseado. Su idea parte de almacenar información y aplicaciones en data centers remotos accesibles por Internet con algunas excelencias intrínsecas que se le atribuyen, como su capacidad de almacenamiento, virtualización y ahorro energético, y una ligación directa con SaaS, Utility y Grid Computing, conceptos de muy amplio alcance. Estas credenciales son las que van a acelerar su implantación en unas empresas que se gastarán unos 95.000 millones de dólares en cloud computing en 2011, lo que representaría el 60 por ciento del total de sus inversiones.
Ante este panorama es evidente que estar en Cloud es un imperativo para cualquier proveedor y más durante 2010 toda vez que el mercado está señalando claramente en esa dirección.
No sé si por haber releído a Edgar Allan Poe durante estas navidades, me siento muy susceptible ante cualquier tema que tenga relación con espectros o muertos. Y erre que erre. Abriendo la página web de El País, saltó frente a mí una noticia bastante llamativa: “AT&T quiere abandonar la telefonía fija”, que considera cadáver.El gigante americano de telecomunicaciones argumenta que es preferible centrarse en el desarrollo de Internet y sentencia lapidariamente que la telefonía fija tiene los días contados. Para ello ha solicitado a la Comisión Federal de Comunicaciones desvincularse de la obligación de proveer servicios de red de telefonía fija, a la que quiere enterrar sin responso alguno. Estamos en la era de la banda ancha y de la VoIP y ya no hay sitio para la telefonía convencional. Al igual que en la película de Amenábar, ‘Los otros’, hay muchas tecnologías que están muertas y algunos no lo saben. Empezando por algunas que ya han sucumbido como los monitores CRT o las disqueteras, hay otras que tienen su fecha de caducidad en un horizonte más o menos cercano: los ratones, los teclados convencionales, los modems… en suma, todos los dispositivos que penden de un cable, pasarán a mejor vida cuando el mercado esté preparado para ello. En software, el rosario de víctimas es todavía mayor, pero ese es otra historia que da para otro post digno de Poe.
Ya está liada. La SGAE y demás grupos de presión de la ‘aristocracia cultural’ española han convencido al Gobierno para que incluya en el anteproyecto de la nueva Ley de Economía Sostenible la posibilidad de crear una comisión administrativa con la potestad de bloquear páginas web de enlaces a descargas de archivos sin que se requiera intervención judicial. La que se ha venido llamar ‘policía cultural’ ha levantado el grito unánime de las comunidades de internautas y de los defensores de la libertad de Internet, (incluso el PP ha tachado de ‘gran hermano’ a la ministra del ramo, Ángeles González-Sinde -‘sindescargas’, Lucía Bonilla dixit). Periodistas y profesionales de la Red han lanzado el manifiesto ‘En defensa de los derechos fundamentales en Internet’, exigiendo que no se puede anteponer los derechos de autor a otros derechos fundamentales como la libertad, la intimidad o la presunción de inocencia. En el manifiesto se recalca la categoría ‘no judicial’ del nuevo órgano y la necesidad de que la industria musical busque un nuevo modelo de negocio y no se aferre a un sistema obsoleto de control de copias. Volvemos al gran drama, Internet ha cambiado de tal modo las reglas del juego, que hay crear nuevos reglamentos para adaptar los negocios tradicionales al nuevo paradigma. Pero que la defensa de su ‘status quo’ no se convierta en una rémora para el progreso.
Hay gente que tiene muy claro el concepto del ‘bien y el mal’ en lo que a descargas de archivos se refiere. La SGAE, y un buen número deasociaciones de gestión de derechos de autor trabajan activamente para combatir este fenómeno que amenaza las estructuras de la industria del ocio. La misma aristocracia de autores de relumbrón del país y, por ende, el Gobierno lo han tomado como una cruzada propia de tal manera que los planes futuros es adoptar una política de cortar las conexiones de aquellos usuarios que reincidan en el uso de las redes peer to peer. Una medida un tanto descabellada que, por suerte, la Unión Europea considera inapropiada y contraria a la propia ideología de la institución comunitaria. La comisaria Viviane Reading ha aconsejado a las autoridades españolas consultar a la UE antes de meterse en un jardín. La comisaria se muestra partidaria del acceso a internet, el respeto de los derechos de las personas, la presunción de inocencia y el derecho a la intimidad dentro de la nueva disposición de libertad en Internet que se aplicará en todos los estados miembros. Y es que no se le puede poner puertas al campo, por muchas flores que tenga.
Bienvenidos al blog de la revista Computing en el que esperamos que participes con tu opinión sobre la tecnología y el negocio en un espacio abierto al sector TI.