Valor y precio son dos conceptos que siempre han ido relacionados pero en muchas ocasiones se han fundido uno con otro de tal manera que se han llegado a convertir en sinónimos, lo cual ha causado distorsión entre la oferta y la demanda. El diccionario de la RAE define ‘valor’ como el “grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite” y ‘precio’ como “valor pecuniario en que se estima algo”. Justo antes de la crisis, en pleno florecimiento del sector TI, las empresas basaban sus discursos estratégicos en grandes crecimientos anuales, baremos a través de los cuales eran medidos y evaluados por sus accionistas. El precio era el que daba valor a las cosas, pues los usuarios estaban dispuestos a pagar sin rechistar y las cuentas de resultados engordaban sin limitaciones. Sin embargo, dada la improbabilidad actual de alcanzar incrementos soñados de dos dígitos y que la situación ha supuesto un reordenamiento de los recursos y un replanteamiento de los conceptos, ha renacido con fuerza la palabra valor. Juan Antonio Zufiria, presidente de IBM, lo recalcó en la presentación de su primer año de gestión: “la crisis ha afectado menos al negocio del valor que al de commodity”. El valor es el único argumento válido en estos momentos y la innovación está íntimamente relacionada con él. El sector TI, la sociedad, el mundo, han madurado y tienen que aprender -como señala Zufiria- a hacer más con menos, lo cual “es compatible con gastar menos e invertir en TI”. En su opinión, la Ley de Moore ha tenido que ver mucho ya que ha permitido obtener unos beneficios en productividad del 15 por ciento. Ése es el gran valor de la tecnología, conseguir ofrecer el mejor valor al mejor precio.
Social Web