Augurios TIC para 2008

En estas fechas tempranas de enero es inevitable plantearse qué nos deparará el año que, todavía en pañales, se está desperezando. Además de los consabidas promesas de dejar de fumar, de poner en marcha un régimen espartano para quemar aquellos kilos adquiridos ‘contra natura’ en pantacruélicas reuniones familiares, plagadas de escenas idílicas de cuñados lenguaraces y televisión reciclada (pero no sostenible)… nuestros proyectos profesionales cobran de nuevo bríos que nunca se sabe hasta qué punto de inflados. Son muchos los avances que hemos realizado en el arduo camino de las TIC, pero lo importante es seguir en este viaje con la posición y el rumbo firme para no vernos descolocados ante posibles escollos (nacimiento de killer applications, burbujas que estallan en las mismas narices de los comités de dirección, tsunamis provenientes de las incordiantes tribus sociales de Internet que se empeñan en cambiar las costumbres de los usuarios…). Aparte de los retos que abordan las empresas (virtualización, green computing o web 2.0) y las eternas preocupaciones estructurales (satisfacción del cliente, fidelización, etc.), 2008 abre ante los ojos del sector un cielo menos azul que en los ejercicios precedentes y se atisban nubes que pueden convertirse en auténticos nubarrones. La desaceleración del crecimiento económico (las bajadas sobre todo a nivel europeo), el crecimiento del paro y la inflación en España (se está hablando de un 4,3 por ciento), la subida de los precios de alimentos de primera necesidad… todo ello puede hacer un efecto muy negativo contra el consumo, y retraer la demanda. Tampoco hay que perder de vista que en marzo se celebran unas elecciones generales, con todo lo que ello conlleva. ¿Algunos proyectos pueden verse paralizados si se produce un cambio de signo político en el Gobierno? ¿En qué manera puede afectar esto a las TIC? Esperemos que todo se trate de meras especulaciones un tanto ‘depresivas’, después de las opíparas comidas navideñas y de haber sufrido la inmisericorde programación televisiva, junto a mis seres queridos.