Archivado el Junio 30th, 2008

PROACCIÓN E INNOVACIÓN

Adolfo Arana, CEO-director general de Blueline Advanced Services, `ha publicado recientemente en Computing una tribuna de opinión que transcribimos a continuación

“Es un hecho que en épocas de inestabilidad económica, la inacción es la peor receta para las organizaciones. En este sentido los analistas y, en particular, las consultoras recomendamos la proacción y la innovación como fórmulas para competir eficientemente e incluso sobrevivir en circunstancias como las actuales.Asimismo apuntamos a que, es precisamente en los momentos de crisis cuando deben abordarse cambios profundos y rápidos apoyados por las nuevas tecnologías, con el fin de obtener diferenciación en el valor añadido de productos y servicios.Sin embargo, si bien la innovación resulta clave para competir, la huida hacia delante puede ser el principio del fin. Evidentemente hay que innovar pero ¿cómo y a qué precio?La innovación es un concepto que admite diferentes interpretaciones. La innovación puede ser entendida como la implantación de procesos de transformación integrales o parciales que conlleven la mejora competitiva y operativa de las organizaciones. Al respecto, aunque reconocemos que en los procesos de innovación juegan un papel muy significativo los avances tecnológicos, proponemos que éstos sean tomados sólo como puntos de referencia que habrá que analizar y contextualizar a las necesidades específicas de la organización con el propósito de minimizar riesgos, en especial, en épocas como la actual en la que los recursos económicos deben aplicarse de una manera racional y con garantías de éxito.Y para que todo esto tenga sentido, hay que proponer a los clientes proyectos de innovación que integren eficientemente el plano estratégico y tecnológico:Innovación Estratégica- Innovación de productos, que contrasten experiencias y propongan iniciativas para el lanzamiento de productos diferenciados y ajustados a las necesidades de mercado.- Innovación de canales, que propongan la gestión integrada y racional de diversos canales de interacción con clientes y ciudadanos (telefonía, web, móviles, redes comerciales, oficinas presenciales).- Innovación de clientes, que se busquen en la retención y fidelización de clientes sobre la base de una segmentación por aportación de valor a la organización. Innovación Tecnológica- Soluciones multicanal y sistemas de Business Intelligence, cuyo actual grado de madurez hace que su implantación pueda efectuarse sobre bases seguras.- Soluciones innovadoras que logren el máximo aprovechamiento de nuevas tecnologías como el marketing de proximidad, sistemas de movilidad y las plataformas RFID.- Vigilancia Tecnológica, que proporcione el contraste necesario entre el estado del arte tecnológico y experiencias relevantes de éxitos y fracasos con el fin de minimizar riesgos”.

LAS CLAVES DE LA I+D

Los datos arrojados por el ‘Informe Cotec 2008’ publicados en su asamblea anual, bajo la presidencia del Rey Juan Carlos, pueden llamar en un primer momento a un optimismo autocomplaciente. Tras la cortina de datos positivos se esconden algunas lacras pandémicas. El gasto en I+D de nuestras empresas sigue en línea ascendente desde 1995 y como señalaba Juan Mulet, director de Cotec, una de cada cuatro compañías españolas se considera innovadora. De los 11.815 millones de euros dedicados a I+D, el gasto se reparte por partes iguales entre el sector privado y el público, si bien los objetivos del Pacto de Lisboa señalan un 66 y un 34 por ciento respectivamente. También el número de investigadores ha aumentado especialmente en el ámbito privado. Pero todo este esfuerzo no obtiene los resultados perseguidos y así lo explica muy gráficamente Sánchez Asiaín, presidente de Cotec, “sembramos al 90 por ciento de la media europea, que faenamos al 60 por ciento, pero de la cual sólo cosechamos un 30 por ciento”. Problemas estructurales como el desajuste entre la formación universitaria y lo que piden las empresas o el escaso factor tractor de la demanda nacional, tanto pública como privada, son los problemas que están lastrando a nuestro país. La clave es crecer, en palabras de Mulet, pero crecer bien, es decir, alcanzando la eficiencia y que la innovación se convierta en el auténtico motor de nuestra economía.

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