La red de la discordia

El mercado de las telecomunicaciones asiste a una reciente polémica suscitada por la llegada de las redes de fibra óptica de nueva generación. El enfrentamiento tiene de una parte a los operadores alternativos, con Vodafone al frente, contrarios a la decisión cautelar de la CMT que dicta que cada operador deberá montar su propia red de fibra para competir en el mercado.

 

Ante este nuevo marco normativo, dichos operadores sugieren que Telefónica abra y comparta su Red Futura, aunque todo hace indicar que esto no será así. Si la CMT persiste, es posible que veamos la desaparición de algunos competidores que actualmente ofrecen sus servicios a través de la red de Telefónica. Esta operadora se perfilaría así como el jugador incontestable del mercado de fibra si es que el resto de competidores mantienen su intención de no desplegar sus propias redes (al margen de Ono y operadores del norte como R o Euskaltel). Hay que entender que construir desde cero una red de estas características no les da apenas opciones, principalmente por tiempo y rentabilidad. No hay que olvidar además el riesgo de volver a la época de monopolio que tanto tiempo se tardó en derruir.

 A la CMT se le ha solicitado una modificación de la regulación. La Comisión argumenta que la entrada de nuevos operadores y la consiguiente infraestructura propiciarán una mayor evolución del sector. Sin embargo, obvia la igualdad de oportunidades. Y, mientras tanto, Bruselas otea al acecho la situación a la espera de una posible intervención.

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