TELETRABAJO AL PODER
La situación extrema del consumo energético, las exigencias de una calidad de vida mínima para las grandes urbes (tan contaminadas y de tráfico estresante) y la conciliación entre vida laboral y privada, hacen necesario que las empresas (y sobre todo las autoridades) tomen cartas en el asunto en el tema del teletrabajo. No me refiero a las grandes multinacionales, que en muchos casos ya lo aplican de una manera u otra. Tal es el caso de Microsoft, HP, Cisco, Sun Microsystems o IBM. Todas ellas han visto los grandes beneficios en ahorros de costes y satisfacción del empleado que comporta el teletrabajo y, por tanto, en la retención de talento, un aspecto que trae a muchos directivos por la calle de la amargura dada la gran fuga de profesionales especializados. Me refiero, como decía, a las pequeñas y más modestas que podrían sacar partido de esta modalidad de trabajo. Sin embargo, en la mentalidad de los pequeños empresarios, el hecho de no controlar visualmente a sus trabajadores no es algo fácil de aceptar. Tampoco al Gobierno se le ve muy implicado, ¿no será que interesa seguir llenando las ahora maltrechas arcas del Estado con los impuestos derivados de la gasolina? En fin sea como fuere, el sentido común no tardará en imponerse y el teletrabajo dará un salto cuantitativo… pues las luces de alarma están empezando a saltar.