Una oportunidad para la innovación
Especialización, calidad, rapidez y costes laborales más bajos son fundamentos que arrastran una corriente que, en nuestro país, está cada vez más en boga, definiendo lo que se ha llamado en denominar ‘Factorías de Software’. A principios de esta década, las tecnológicas miraban a Madrid y Barcelona como lugares prioritarios para ampliar sus vías de innovación en esto del desarrollo de software; sin embargo, una vez se analizaron las ventajas que pueden ofrecer otras ubicaciones, ya sean económicas o sociales -son básicos los acuerdos con universidades locales como germen de nuevos profesionales-, decidieron emprender una nueva etapa que se encuentra en plenitud expansiva. El salto evolutivo es palpable: el número de centros asciende actualmente a 77, facturan 376 millones de euros y emplean a cerca de 11.000 trabajadores. Cualquier proveedor que se precie está inmerso en un proyecto de estas características.
Tampoco hay que dejar de lado el hecho de que España está abriendo camino y se posiciona como uno de los países más avanzados en este terreno, ya sea en cuanto a número como en lo relativo a la calidad que ofrece. Aetic, sin ir más lejos, ha puntualizado este hecho y constata que, tras Francia, se sitúa en segundo lugar por sus niveles de calidad. Este paso supone un rebrote de la actividad tecnológica en nuestro país por medio de una ruta que siempre ha sido mancillada, como es la del desarrollo y
El futuro se presenta prometedor para este mercado, al menos si se piensa en el corto plazo. El apoyo de las Comunidades Autónomas está siendo clave para estimular la actividad regional TIC y el empleo, pero es innegable que la empresa privada debe servir como acicate para una industria que puede experimentar un proceso de desaceleración a medio plazo; la fuerte competencia de otros países hace además peligrar que llegue a su plenitud y madurez.
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