Archivado el Septiembre, 2009

Y llegó Simo…con Windows 7

¿Llegó Simo con Windows 7? o ¿Windows 7 llegó con Simo? Nunca lo sabremos…; si acaso, tendremos que esperar a la edición de 2010 de la feria para obtener la respuesta. La realidad es que el planteamiento no será similar al de este año; no es probable que Steve Ballmer acelere una ‘update’ de su sistema operativo con objeto de que sea presentada en España en el marco de Simo. Ante estas premisas, los responsables de digerir las conclusiones del actual evento y de analizar si ha cumplido con las expectativas previstas, quizás tengan de nuevo que replantearse qué hacer para que Simo vuelva a acaparar los titulares en los telediarios nacionales. Tras la laguna que supuso 2008 y el vacío que dejó en el sector su no celebración, la expectación ante su devenir era creciente y estaba en el aire el resultado que tendría entre los visitantes su ‘profesionalización’. Este supuesto cambio de tendencia ha sido eso, supuesto, porque durante los tres días de Simo -laborables-, aunque es cierto que no se ha observado el derrame por sus pasillos de visitantes curiosos ni a adolescentes buscando el ‘souvenir’ de turno, ni tampoco la espectacularidad de algunos stands que servían de reclamo para el consumista ocioso, el contenido dirigido al directivo no ha sido lo atrayente que de él se esperaba. Las empresas promotoras de las jornadas advertían demasiadas sillas vacías en sus salas de conferencias, -de hecho, alguna tuvo que ser suspendida por falta de asistencia-; y al analizar los espacios empresariales en los pabellones la diferencia en el mensaje con respecto a ediciones anteriores no era palpable. Simo ha reaparecido aligerada en cuanto a tamaño y su profesionalidad como argumento ha quedado velada. El tan manido mensaje de que una feria sectorial es necesaria para todos es obvio, pero Simo no se consolidará de nuevo sin que lo apoye el sector en su conjunto, principalmente proveedores y asociaciones -tanto empresariales como de directivos-; estas últimas ausencias notables durante la reciente edición. Y es el comité organizador de la feria el que debe liderar este acercamiento yendo de la mano de agentes heterogéneos porque en 2010 Windows 7 ya no estará como compañero de viaje.

El viaje de la Banca

La banca disminuirá sus inversiones en Tecnologías de la Información durante 2009 en un cinco por ciento. Un dato desalentador que refrenda la reordenación que se está materializando en este colectivo de empresas y que, sin remedio, toca en la línea de flotación de sus presupuestos tecnológicos. De manera tradicional el financiero ha sido un área que ha tirado del carro en el ámbito de las TIC, proporcionando desarrollos innovadores y referentes para otro tipo de segmentos de actividad. Sin embargo, ha llegado un momento en el que perciben que hay que optimizar en mayor grado los recursos disponibles y destinarlos a aspectos básicos de su ‘core’. En un marco que se cimienta en alcanzar metas concretas como multicanalidad o gestión de servicio y satisfacción del cliente, la búsqueda de eficiencia y el recorte de costes han prevalecido como criterios de ejecución. La pregunta que a partir de estos momentos flota en el ambiente es si esta política de actuación viene para instalarse; si ha llegado el instante en el que la contención protagonizará las iniciativas tecnológicas. Este enigma que se plantea tendrá su cumplida respuesta a medio plazo. Pero sin pecar de optimistas, resulta necesario hacer un acto de fe con el sector financiero, que ha demostrado saber anticiparse al resto en capítulos tan apremiantes como son la modernización de sus infraestructuras.Como trasfondo de la realidad actual, se observa que la banca percibe necesidades de globalización e internacionalización y que el componente estratégico y de negocio ocupa el primer plano de las preocupaciones. Ante esta premisa hay que tener en cuenta a su vez que la eficiencia en la banca está demostrada; de hecho está por encima de la que se aporta en otros países. Todo ello como resultado de una pertinaz apuesta por la inversión en tecnología, con la I+D+i como punta de lanza, y con la adopción de desarrollos TIC de vanguardia.Es importante que la banca no desvíe su rumbo ejemplar con la vista puesta en el largo plazo, y que no quede trabada por limitaciones coyunturales, que podrían hipotecar su futuro. La obsesión por el beneficio inmediato no debe ser la brújula que la guíe en este viaje.

Un Simo profesional

Voy camino de Simo, como tantos años atrás, en un peregrinar a una meca de las TI que ya no es tanta meca, pero que busca su razón de ser tras el batacazo del año pasado, cuando las multinacionales decidieron en tromba no acudir a la feria. Ha pasado un año, ha cambiado la cara del máximo responsable, ahora es María Valcarce la persona que lidera el cambio, con un enfoque -por fin- profesional y protagonizado por el networking, la socialización de los agentes TI. El ‘toque profesional’ se ha notado desde que se enfila con el coche la avenida de 25 de Septiembre: ¿dónde quedaron los atascos? ¿dónde la desesperación por llegar a punto a la primera rueda de prensa? ¿dónde las discusiones con el personal de parking para que te dejen aparcar en la zona reservada para la prensa. La acreditación por suerte no me llevado tiempo, aunque muchos colegas no han corrido la misma suerte. Yo no sé si esto es un preludio de un Simo más austero y menos rimbombante. Pero, con el ambiente de la crisis flotando en el ambiente, todos cruzamos los dedos para que empiece a funcionar. Microsoft nos aguarda con el lanzamiento del año. Una María Garaña radiante suelta el speech para presentar la nueva criatura. En su pabellón, 53 partners con espacio propio atienden las preguntas de los visitantes. En el pabellón 9, HP se lleva la palma con su puesta en escena. El príncipe con toda su comitiva, con los reporteros gráficos sacando la lengua, recorre los stands más emblemáticos. Un apoyo oficial, a ver si esta feria remonta para bien de todos los que sufrimos y vivimos de este sector.

España busca liderar en Europa

España no es, al menos de momento, uno de los referentes en la esfera europea en Sociedad de la Información. Y no lo es porque las inversiones para alcanzar dicho objetivo no han sido las idóneas, ni porque se ha estimulado lo suficiente la innovación y el desarrollo, ni tampoco debido a que falta concienciación en muchos ámbitos sociales de este país; por no hablar del poco interés y calado que ha tenido estos años atrás en estratos empresariales concretos: el ejemplo más palpable es el de la pyme. Pero bajo este perímetro en el que se desenvuelve la Sociedad de la Información en España, nos encontramos también con lustrosas acometidas por parte de la Administración en busca de dar un salto definitivo que le haga recuperar el camino perdido. En nuestro país los intentos no terminan de fructificar en su globalidad pese a reconocidas prácticas puestas en marcha en los últimos años; con la seguridad además de que la próxima aprobación de Presupuestos -previsiblemente congelados en materia TIC- no resultará un acicate que estimule las inversiones durante 2010. Sin embargo, como parte de una iniciativa de calado internacional, nuestro país pretende invitar a sus homólogos europeos para sentar las bases futuras en Sociedad de la Información a nivel continental. Se presenta como una alternativa y complemento que busca aunar esfuerzos, intereses y, seguramente, presupuestos. Días atrás el Secretario de Industria, Francisco Ros, lanzaba una propuesta en este sentido para crear una nueva estrategia europea en Sociedad de la Información de cara a los próximos cinco años.Están todavía por definir los principales argumentos y los interrogantes están sobre la mesa. En cualquier caso, se quiere dejar patente el compromiso español en Sociedad de la Información, al menos como mensaje y en un mercado (como el europeo) que también nos atañe, aunque no sea tan directamente como a nivel local. Y además, con ánimos de liderazgo. Es de reconocer esta actitud que muestra la Administración para hacer conjugar los intereses de diferentes territorios en administración electrónica, sistemas de salud o contenidos digitales. Pero esta actitud, con el consiguiente liderazgo, también debería ser mucho más consistente y efectiva dentro de nuestro propio entorno.

Nombres propios

La vuelta a la realidad del sector tecnológico denota síntomas de continuidad. Las cosas parecen que siguen en su sitio con la crisis presente como trasfondo y con las compañías mirando con cierta esperanza el devenir de los acontecimientos en estos meses que tienen por delante antes de finalizar ejercicio. Pero también permanecen ciertos avatares que empapan de actualidad a las empresas TIC, como es la paulatina ‘desaparición’ de algunos de los principales espadas de las organizaciones; cambios en este caso que afectan a las cúpulas directivas de estas organizaciones y que dejan entrever que es una práctica que parece no tener freno.

Mauricio Lapastora es el caso más reciente, que ha salido del organigrama de Fujitsu después de la integración de ésta con su hermana Technology Solucions. Pero no es un caso aislado. Si nos detenemos en visualizar la fotografía de estas empresas hace un año, vemos que nombres representativos ligados a las TIC durante los últimos años han dejado de tener protagonismo, en unos casos por procesos de fusión, en otros por una evolución lógica y en otros simplemente porque parece que las multinacionales han dejado de considerar al directivo como valor intrínseco y sí como moneda de cambio para hacer frente a sus propios números. Si se echa la vista atrás nos encontramos con ejemplos como los de Dell y la marcha de Gabriel Cerrada, la salida de Joaquín Ochoa de Sun Microsystems, Antonio Alemán de Vodafone, o la misma Amparo Moraleda de IBM. Cada caso con sus peculiaridades, es cierto. Por otro lado, en esa misma foto, otras novedades han movido casi definitivamente el panorama: con María Garaña al frente de Microsoft, José Antonio de Paz en HP o Félix del Barrio en Oracle; todos ellos llegan al promocionar sus antecesores.

 Las correcciones puestas en marcha en la dirección de las empresas tecnológicas denota que nos encontramos en una etapa de ajustes; se buscan soluciones a un periodo inestable, en el que los personalismos no parecen estar en su mejor momento.

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