España no es, al menos de momento, uno de los referentes en la esfera europea en Sociedad de la Información. Y no lo es porque las inversiones para alcanzar dicho objetivo no han sido las idóneas, ni porque se ha estimulado lo suficiente la innovación y el desarrollo, ni tampoco debido a que falta concienciación en muchos ámbitos sociales de este país; por no hablar del poco interés y calado que ha tenido estos años atrás en estratos empresariales concretos: el ejemplo más palpable es el de la pyme. Pero bajo este perímetro en el que se desenvuelve la Sociedad de la Información en España, nos encontramos también con lustrosas acometidas por parte de la Administración en busca de dar un salto definitivo que le haga recuperar el camino perdido. En nuestro país los intentos no terminan de fructificar en su globalidad pese a reconocidas prácticas puestas en marcha en los últimos años; con la seguridad además de que la próxima aprobación de Presupuestos -previsiblemente congelados en materia TIC- no resultará un acicate que estimule las inversiones durante 2010. Sin embargo, como parte de una iniciativa de calado internacional, nuestro país pretende invitar a sus homólogos europeos para sentar las bases futuras en Sociedad de la Información a nivel continental. Se presenta como una alternativa y complemento que busca aunar esfuerzos, intereses y, seguramente, presupuestos. Días atrás el Secretario de Industria, Francisco Ros, lanzaba una propuesta en este sentido para crear una nueva estrategia europea en Sociedad de la Información de cara a los próximos cinco años.Están todavía por definir los principales argumentos y los interrogantes están sobre la mesa. En cualquier caso, se quiere dejar patente el compromiso español en Sociedad de la Información, al menos como mensaje y en un mercado (como el europeo) que también nos atañe, aunque no sea tan directamente como a nivel local. Y además, con ánimos de liderazgo. Es de reconocer esta actitud que muestra la Administración para hacer conjugar los intereses de diferentes territorios en administración electrónica, sistemas de salud o contenidos digitales. Pero esta actitud, con el consiguiente liderazgo, también debería ser mucho más consistente y efectiva dentro de nuestro propio entorno.
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