El viaje de la Banca

La banca disminuirá sus inversiones en Tecnologías de la Información durante 2009 en un cinco por ciento. Un dato desalentador que refrenda la reordenación que se está materializando en este colectivo de empresas y que, sin remedio, toca en la línea de flotación de sus presupuestos tecnológicos. De manera tradicional el financiero ha sido un área que ha tirado del carro en el ámbito de las TIC, proporcionando desarrollos innovadores y referentes para otro tipo de segmentos de actividad. Sin embargo, ha llegado un momento en el que perciben que hay que optimizar en mayor grado los recursos disponibles y destinarlos a aspectos básicos de su ‘core’. En un marco que se cimienta en alcanzar metas concretas como multicanalidad o gestión de servicio y satisfacción del cliente, la búsqueda de eficiencia y el recorte de costes han prevalecido como criterios de ejecución. La pregunta que a partir de estos momentos flota en el ambiente es si esta política de actuación viene para instalarse; si ha llegado el instante en el que la contención protagonizará las iniciativas tecnológicas. Este enigma que se plantea tendrá su cumplida respuesta a medio plazo. Pero sin pecar de optimistas, resulta necesario hacer un acto de fe con el sector financiero, que ha demostrado saber anticiparse al resto en capítulos tan apremiantes como son la modernización de sus infraestructuras.Como trasfondo de la realidad actual, se observa que la banca percibe necesidades de globalización e internacionalización y que el componente estratégico y de negocio ocupa el primer plano de las preocupaciones. Ante esta premisa hay que tener en cuenta a su vez que la eficiencia en la banca está demostrada; de hecho está por encima de la que se aporta en otros países. Todo ello como resultado de una pertinaz apuesta por la inversión en tecnología, con la I+D+i como punta de lanza, y con la adopción de desarrollos TIC de vanguardia.Es importante que la banca no desvíe su rumbo ejemplar con la vista puesta en el largo plazo, y que no quede trabada por limitaciones coyunturales, que podrían hipotecar su futuro. La obsesión por el beneficio inmediato no debe ser la brújula que la guíe en este viaje.

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