Archivado el Noviembre, 2009

Las redes peer to peer y la UE

Hay gente que tiene muy claro el concepto del ‘bien y el mal’ en lo que a descargas de archivos se refiere. La SGAE, y un buen número de  asociaciones de gestión de derechos de autor trabajan activamente para combatir este fenómeno que amenaza las estructuras de la industria del ocio. La misma aristocracia de autores de relumbrón del país y, por ende, el Gobierno lo han tomado como una cruzada propia de tal manera que los planes futuros es adoptar una política de cortar las conexiones de aquellos usuarios que reincidan en el uso de las redes peer to peer. Una medida un tanto descabellada que, por suerte, la Unión Europea considera inapropiada y contraria a la propia ideología de la institución comunitaria. La comisaria Viviane Reading ha aconsejado a las autoridades españolas consultar a la UE antes de meterse en un jardín. La comisaria se muestra partidaria del acceso a internet, el respeto de los derechos de las personas, la presunción de inocencia y el derecho a la intimidad dentro de la nueva disposición de libertad en Internet que se aplicará en todos los estados miembros. Y es que no se le puede poner puertas al campo, por muchas flores que tenga. 

El patrón imaginación manda en las TIC

Si el patrón oro sirvió de base económica para el capitalismo incipiente en el siglo XVIII, la información es el patrón de un nuevo modelo del siglo XXI basado en las Tecnologías de la Información y la imaginación. En esta nueva etapa las empresas triunfadoras dejan de ser emporios para convertirse en proyectos generadores de éxito, con unas estructuras muy limitadas y con la tecnología como el principal ladrillo de su negocio. Internet ha reducido las exigencias a una buena idea, capaz de concitar la atención de un importante colectivo de usuarios y de captar la atención publicitaria. Una receta tan simple como compleja, que sólo unos pocos han sabido llevar a su máxima expresión. Hay que citar a la red social Facebook y la enciclopedia on line Wikipedia, consideradas las empresas de mayor valor económico en Internet según el último informe Sillicon Alley Insider (SAI). Así la red social que ha roto moldes, encabezada por el imberbe Mark Zuckerberg, está valorada en 6.500 millones de dólares y la enciclopedia ubicua estaría situada en 5.000 millones. El tercer puesto de honor, corresponde a Betfair, una casa de apuestas que causa furor en Estados Unidos.  Cabe citar la presencia de dos nuevos contendientes: NewEgg (una tienda on line de hardware y software) y Go Daddy (web hosting y registrador de dominios), que empiezan a pisar fuerte con una valoración próxima a los 700 millones de dólares. También relacionado con el mundo on line, eBay ha parecido entender que es mejor retomar su estela inicial y no lastrarse con negocios secundarios -como Skype-. Ahora acaba de vender el 70 por ciento a un grupo inversor por 1.900 millones de dólares. Todas estas firmas saben que Internet vale su peso en oro, pero sólo para quienes saben extraerle el precioso metal.

Invertir en TIC: predicar en el desierto

En las tertulias y los foros, ante nutridos auditorios, consultores y expertos de las TIC no dejan de predicar sobre la necesidad de incorporar las tecnologías a las empresas, imbricarlas en su modus vivendi y operandi para conseguir que los negocios sean flexibles y eficientes. Los mismos editoriales de las publicaciones especializadas (Computing es un ejemplo) y las tribunas de altos directivos del sector claman con frecuencia por la necesidad insoslayable de invertir en este capítulo. Toda una corriente de opinión que ha pugnado por evitar que la crisis se convierta en un elemento inhibidor de la adquisición de tecnología, por los riesgos que supone para un país que está a medio camino de la Sociedad de la Información y que tiene que aprobar todavía muchas asignaturas. Pese a haberse generado un clima favorable en la dirección correcta, la realidad se muestra testaruda y echa por tierra las expectativas más optimistas.  Así lo constata el reciente informe que elaboran cada año Aetic y Everis sobre la penetración de las tecnologías en las empresas españolas: la recesión económica ha embarrado el desarrollo TIC del tejido empresarial de nuestro país. Las señales son preocupantes, el indicador global se ha reducido 0,3 puntos y, lo que es peor, se ha roto la dinámica de los ejercicios precedentes, “algo que nos sigue distanciando de la Unión Europea”, como denuncia Jesús Banegas, presidente de Aetic. Otro aspecto que el estudio deja al descubierto es el uso minoritario de la factura electrónica, (sólo la emite el 6,9 por ciento de las empresas y las recibe un 27,6 por ciento) un dato que no es acorde con la teórica modernización que ha experimentado España en los últimos años. Quizá los discursos hayan perdido eficacia y sean las cifras de la hoja de cálculo las que lleven a los empresarios a tomar la drástica decisión. Es necesario implantar en los comités directivos de las empresas el concepto de ‘largo plazo’ vinculado a la tecnología. Las TI son caras, pero no deben medirse bajo un criterio crematístico, porque las ventajas que reportan a las compañías son de incalculable valor.

El contenido ya es digital

Estos días han sido los de FICOD. El foro internacional de Contenidos Digitales ha acaparado las portadas de los medios de comunicación en su tercera edición. Y ha sido así porque el mundo gira hacia lo digital, palabra que últimamente está en boca de todos y que protagoniza una nueva forma de comunicación, esa que se dice que es presente y que será también la del futuro. Las plataformas tecnológicas online han pasado a formar parte de nuestro entorno sociocultural de la mano de Internet y de todo aquello embebido que surge como ramificaciones, sean webs, redes sociales o cloud computing. Pero también, en el marco de FICOD, se han podido extraer otra serie de conclusiones enriquecedoras. Una de ellas acentúa el papel que debe tener la Administración como motor de la innovación; otra delimita la necesidad de extender la tecnología al entorno online, un movimiento que se considera igualmente vital, innovador y competitivo.

En este embalaje subyacen los contenidos digitales. Aquí el usuario es el protagonista, receptor de una atención preferente delimitada por una interactividad ligada a información en tiempo real. E incentivar esta estructura, universal por otro lado, es el camino para que una sociedad alcance el clímax del Conocimiento.De acuerdo a los datos puestos sobre la mesa en el citado foro, ‘el español’ parece que marcha por buen camino. En España, en concreto, el crecimiento año a año del mercado de contenidos digitales ha aumentado por encima del 15 por ciento; incremento que ha sido de más del 80 por ciento en cinco años. Es una referencia para tener en cuenta, sobre todo si se observa que ya representa el 31 por ciento del total del sector de contenidos. Obviamente, la irrupción de Internet simboliza esta auténtica transformación, pero que ha venido acompañada por una evolución sin precedentes desde los años 90 de la industria tecnológica. El mundo digital está aquí y FICOD ha sido testigo de ello. La adaptación es clave, y en este espacio hacerlo a la velocidad que se precisa es incluso capital. Hay que entenderlo así, ya que subirse al carro del progreso que conlleva implica evolucionar sin necesidad de mirar hacia atrás.

Tarjetas de prepago sin actualizar

Siempre he estado persuadido de que las operadoras hacen negocio de las piedras. En los tiempos en que las cabinas telefónicas (que José Luis López Vázquez inmortalizó en aquel memorable corto de Antonio Mercero) adornaban cada calle de la ciudad, cuando llamabas con una moneda grande siempre se quedaban con el sobrante y no te devolvía la calderilla correspondiente. Sumando todos esos picos, Telefónica era capaz de atesorar cantidades sorprendentes. Cuando aquello ya forma parte del pasado, Consumidores en Acción (FACUA) ha presentado una denuncia contra los servicios de telefonía móvil de Movistar, Vodafone y Orange por apropiarse del saldo de los usuarios con tarjeta prepago si no realizan recargas en siete, 10 y 13 meses, respectivamente. La organización acusa a las operadoras de “prácticas abusivas” y exige que devuelvan dichas cantidades a los usuarios. Y es que la mera recepción de llamadas supone una fuente de ingresos. De nuevo el usuario se siente pequeño ante el gigante, y resulta necesario que se tomen medidas legales que satisfagan a todos. Pero es nuestro sino, vernos impotentes ante las grandes corporaciones.

Dos estilos de juego

Si hay un lanzamiento que marcará 2009 este sin duda es el de Windows 7, presentado  por Microsoft al entorno corporativo a bombo y platillo durante la edición de un Simo remozado allá por septiembre. La filial española congregó para la ocasión a todo su ecosistema de partners e integradores a partir de los cuales tratará de edificar un mundo de aplicaciones y soluciones para generar un negocio millonario con el que reactivar el sector TIC. Mientras la empresa de Redmond utiliza el espectáculo para sus anuncios más relevantes, su rival Google prefiere agarrarse a una estrategia menos escénica pero más acorde con una filosofía viral, la naturaleza propia de Internet que caracteriza a los éxitos que se propagan por la red a través de un boca a boca virtual, donde los blogs funcionan como potentes repetidores y los usuarios se convierten en colectivos valedores de la tecnología. La pasada semana, al tiempo que cundían los rumores de la presentación de Google Chrome (el rival de Windows), la firma californiana tardó en confirmar la noticia y hubo que esperar hasta el jueves para conocer a la criatura, de la que se viene hablando desde el julio pasado. Son dos estilos distintos, en dos canchas diferentes de juego. La primera es el hábitat de Windows, el escritorio PC de las empresas y de muchos usuarios. La segunda es la cancha de Internet, donde el internauta se abraza a la tecnología que se le brinda con un seguidismo casi religioso. Pero Microsoft quiere hacer probar a Google (y Amazon) su misma medicina y ha anunciado que en enero ya estará disponible su servicio en la nube Azure. Según la firma de Redmond el primer mes será gratuito, para ir abriendo boca. Por su parte, la primera versión de Google Chrome va dirigida a los netbooks y quiere tocar de lleno la línea de flotación de Windows 7. Es la guerra y vale cualquier cancha.

Tecnología de ida y vuelta

Uno siempre había creído, quizás pecando de ingenuidad, que la tecnología era un camino lineal y ascendente. Que cada nueva propuesta se convertía en el killer de la vigente, como una sucesión lógica de soberanías, y así sucesivamente en una escalada de magnicidios tecnológicos. Pero realmente, lo que se ha dirimido en cada momento son los modelos, no la tecnología, y muy concretamente la centralización frente a los modelos distribuidos, una batalla que ha causado estragos y daños irreparables a muchas empresas. El modelo centralizado fue entronizado por IBM entre los años sesenta, setenta y ochenta, y ‘derrocado’ por sus competidores, que ayudados de profetas y evangelistas con trazas de consultores se encargaron de diseminar el concepto de cliente servidor, como el nuevo gran paradigma. Eran tiempos de expansión del ordenador personal y de eclosión de Windows, y de empresas que querían ver al gigante azul morder el polvo, ofreciendo arquitecturas de menor tamaño pero teóricamente más ágiles. Fue entonces cuando se difundió la leyenda de que el mainframe había muerto de muerte natural, sobrepasado por el último grito de Internet y las puntocom. Pero aquel concepto lineal no ha sido tal, el tiempo ha venido ha poner las cosas en su lugar. Aquel terminal tonto que profetizó Larry Ellison ya no resulta descabellado, y si no solo falta echarle un vistazo al thin client. El modelo SaaS y el mismo cloud computing tienen sus raíces en el ASP. El auge de Internet y la crisis económica han hecho de alguna manera volver a mirar el concepto de sistemas centralizados. El mainframe ya no es un dinosaurio anquilosado, sino un titán con el que asegurar la solidez de las transacciones. Ahora bien, tiene que convivir con el mundo Java, el cloud computing y otras propuestas dirigidas a racionalizar los costes. Es la nueva era de entendimiento de las distintas civilizaciones.

La triple alianza

En un sector ya maduro como el de las TI las adquisiciones son moneda corriente como mecanismo de crecimiento no orgánico, una denominación un tanto chocante para definir (y justificar) una estrategia que consiste en ampliar su portfolio de productos a base de talonario. Como si de equipos de fútbol se tratara, las compañías cuentan con ojeadores expertos que van rastreando el terreno en busca de empresas modestas que son capaces de innovar y ofrecer soluciones con las que engrosar su ya apretada cartera. Las grandes compañías parecen actuar como aquellos clubes que captan a jugadores estrella para luego hacerlos rentables mediante campañas de marketing y de comunicación a gran escala. IBM, SAP o Microsoft saben mucho de esta práctica, que por cierto les ha ido bastante bien en su recorrido por el mercado. Pero también saben (o deberían saber) que adquirir una compañía puede convertirse en un via crucis; y si no que le pregunten a Oracle que se desgasta mientras no llega la aquiescencia de Bruselas para llevar a puerto la compra de Sun Microsystems. A veces una alianza resulta más inteligente que meterse en el jardín de una fusión que conlleva dolorosas medidas de reestructuración y una fase de adaptación de culturas empresariales que no siempre termina cuajando. Por ello, creo que es de reseñar la triple alianza de Cisco, EMC y VMware como una jugada inteligente. Tres socios complementarios que aportan su valor particular para ofrecer una oferta de infraestructuras virtualizadas y dinámicas, convirtiéndose en una seria alternativa a la todopoderosa Hewlett Packard, que ahora se atreve con 3Com, y al gigante azul. Cloud computing, ahorros energéticos y reducción de costes son algunos de los argumentos que abandera este tridente que para sí quisiera el mejor entrenador TI.

MURDOCH CONTRA GOOGLE NEWS

Que el mundo de la prensa está en plena convulsión con la expansión de Internet, ya no es un secreto para nadie. Las editoriales tienen la espada de Damocles pendiendo de sus cabezas, con un modelo publicitario de papel en plena decadencia y una proliferación de blogs y páginas web que en muchos casos hacen uso del arte de copiar y pegar, sin ningún tipo de prejuicios y sin respetar copyright alguno. Para más inri, los servicios de noticias del tipo de Google News no hacen más que complicar las cosas. Quién quiere pagar por un periódico si se lo dan hecho con una búsqueda simple en el buscador del ‘gran hermano’. Pero por fin ha estallado la cólera, y ha sido el magnate Rupert Murdoch que, si la semana pasada posponía su decisión de cobrar por los contenidos de sus diarios, esta vez ha arremetido contra Google News. El millonario australiano está pensando seriamente retirar de dicho canal sus contenidos informativos. Y es que lo de Google es de nota, obtiene el beneficio publicitario gracias a los contenidos de los demás. Es sin duda el chollo del siglo XXI.

Despierta la supercomputación

Tradicionalmente se ha dicho que España está rezagada en labores científicas y de investigación; y es cierto que se han echado en falta proyectos que desmientan esta tesis. Sin embargo, también es justo reconocer que los esfuerzos por solventar las carencias en este terreno se han ido acentuando con el paso del tiempo. Un ejemplo, con tintes cargados de optimismo, es el que acaba de dar el sector de las Tecnologías de la Información para acometer desarrollos concretos que estimulen la práctica científica. En concreto, han sido dos anuncios paralelos realizados por HP e IBM los que han hecho despertar grandes expectativas; ambos están ligados a la supercomputación y representan escalar un nuevo peldaño que pueda situar a este país entre las principales referencias mundiales. Este tipo de noticias son las que hacen que percibamos avances concretos de la mano de las tecnologías; su aplicación a actividades que permitan cimentar tanto la sociedad de la información como del conocimiento. Los anuncios de HP e IBM contemplan a su vez una asociación muy estrecha con el ámbito universitario, algo considerado clave si se quiere que los centros docentes actúen como núcleos para el desarrollo.

Pero al margen de estos picos de ilusión, no hay que olvidar que la investigación continúa siendo una asignatura pendiente en España, con baremos de inversión por debajo de la media europea. Es obvio reconocer que sólo mediante la adopción de tecnología de vanguardia -algo que encarna la supercomputación-, el país será capaz de avanzar en terrenos heterogéneos, sea energía, matemáticas, finanzas o geofísica, por poner ejemplos representativos. Es así que iniciativas como las descritas hacen que España tome mayor conciencia de lo relevante que es disponer de sistemas avanzados de supercomputación. No es preciso situarse a la par del Laboratorio de Los Alamos del departamento de Energía de EEUU y sus más de mil billones de operaciones de cálculo por segundo (petaflop) -primera del ranking-; aunque empieza a ser significativo el hecho de que sean cinco los superordenadores instalados en España dentro del Ranking 500 (uno de IBM -en el puesto 60- y otros cuatro más de HP). Unos datos para la galería, pero también abren un curso de luz para el futuro.

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