Archivado el Noviembre 30th, 2009

Las redes peer to peer y la UE

Hay gente que tiene muy claro el concepto del ‘bien y el mal’ en lo que a descargas de archivos se refiere. La SGAE, y un buen número de  asociaciones de gestión de derechos de autor trabajan activamente para combatir este fenómeno que amenaza las estructuras de la industria del ocio. La misma aristocracia de autores de relumbrón del país y, por ende, el Gobierno lo han tomado como una cruzada propia de tal manera que los planes futuros es adoptar una política de cortar las conexiones de aquellos usuarios que reincidan en el uso de las redes peer to peer. Una medida un tanto descabellada que, por suerte, la Unión Europea considera inapropiada y contraria a la propia ideología de la institución comunitaria. La comisaria Viviane Reading ha aconsejado a las autoridades españolas consultar a la UE antes de meterse en un jardín. La comisaria se muestra partidaria del acceso a internet, el respeto de los derechos de las personas, la presunción de inocencia y el derecho a la intimidad dentro de la nueva disposición de libertad en Internet que se aplicará en todos los estados miembros. Y es que no se le puede poner puertas al campo, por muchas flores que tenga. 

El patrón imaginación manda en las TIC

Si el patrón oro sirvió de base económica para el capitalismo incipiente en el siglo XVIII, la información es el patrón de un nuevo modelo del siglo XXI basado en las Tecnologías de la Información y la imaginación. En esta nueva etapa las empresas triunfadoras dejan de ser emporios para convertirse en proyectos generadores de éxito, con unas estructuras muy limitadas y con la tecnología como el principal ladrillo de su negocio. Internet ha reducido las exigencias a una buena idea, capaz de concitar la atención de un importante colectivo de usuarios y de captar la atención publicitaria. Una receta tan simple como compleja, que sólo unos pocos han sabido llevar a su máxima expresión. Hay que citar a la red social Facebook y la enciclopedia on line Wikipedia, consideradas las empresas de mayor valor económico en Internet según el último informe Sillicon Alley Insider (SAI). Así la red social que ha roto moldes, encabezada por el imberbe Mark Zuckerberg, está valorada en 6.500 millones de dólares y la enciclopedia ubicua estaría situada en 5.000 millones. El tercer puesto de honor, corresponde a Betfair, una casa de apuestas que causa furor en Estados Unidos.  Cabe citar la presencia de dos nuevos contendientes: NewEgg (una tienda on line de hardware y software) y Go Daddy (web hosting y registrador de dominios), que empiezan a pisar fuerte con una valoración próxima a los 700 millones de dólares. También relacionado con el mundo on line, eBay ha parecido entender que es mejor retomar su estela inicial y no lastrarse con negocios secundarios -como Skype-. Ahora acaba de vender el 70 por ciento a un grupo inversor por 1.900 millones de dólares. Todas estas firmas saben que Internet vale su peso en oro, pero sólo para quienes saben extraerle el precioso metal.

Invertir en TIC: predicar en el desierto

En las tertulias y los foros, ante nutridos auditorios, consultores y expertos de las TIC no dejan de predicar sobre la necesidad de incorporar las tecnologías a las empresas, imbricarlas en su modus vivendi y operandi para conseguir que los negocios sean flexibles y eficientes. Los mismos editoriales de las publicaciones especializadas (Computing es un ejemplo) y las tribunas de altos directivos del sector claman con frecuencia por la necesidad insoslayable de invertir en este capítulo. Toda una corriente de opinión que ha pugnado por evitar que la crisis se convierta en un elemento inhibidor de la adquisición de tecnología, por los riesgos que supone para un país que está a medio camino de la Sociedad de la Información y que tiene que aprobar todavía muchas asignaturas. Pese a haberse generado un clima favorable en la dirección correcta, la realidad se muestra testaruda y echa por tierra las expectativas más optimistas.  Así lo constata el reciente informe que elaboran cada año Aetic y Everis sobre la penetración de las tecnologías en las empresas españolas: la recesión económica ha embarrado el desarrollo TIC del tejido empresarial de nuestro país. Las señales son preocupantes, el indicador global se ha reducido 0,3 puntos y, lo que es peor, se ha roto la dinámica de los ejercicios precedentes, “algo que nos sigue distanciando de la Unión Europea”, como denuncia Jesús Banegas, presidente de Aetic. Otro aspecto que el estudio deja al descubierto es el uso minoritario de la factura electrónica, (sólo la emite el 6,9 por ciento de las empresas y las recibe un 27,6 por ciento) un dato que no es acorde con la teórica modernización que ha experimentado España en los últimos años. Quizá los discursos hayan perdido eficacia y sean las cifras de la hoja de cálculo las que lleven a los empresarios a tomar la drástica decisión. Es necesario implantar en los comités directivos de las empresas el concepto de ‘largo plazo’ vinculado a la tecnología. Las TI son caras, pero no deben medirse bajo un criterio crematístico, porque las ventajas que reportan a las compañías son de incalculable valor.

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