En las tertulias y los foros, ante nutridos auditorios, consultores y expertos de las TIC no dejan de predicar sobre la necesidad de incorporar las tecnologías a las empresas, imbricarlas en su modus vivendi y operandi para conseguir que los negocios sean flexibles y eficientes. Los mismos editoriales de las publicaciones especializadas (Computing es un ejemplo) y las tribunas de altos directivos del sector claman con frecuencia por la necesidad insoslayable de invertir en este capítulo. Toda una corriente de opinión que ha pugnado por evitar que la crisis se convierta en un elemento inhibidor de la adquisición de tecnología, por los riesgos que supone para un país que está a medio camino de la Sociedad de la Información y que tiene que aprobar todavía muchas asignaturas. Pese a haberse generado un clima favorable en la dirección correcta, la realidad se muestra testaruda y echa por tierra las expectativas más optimistas. Así lo constata el reciente informe que elaboran cada año Aetic y Everis sobre la penetración de las tecnologías en las empresas españolas: la recesión económica ha embarrado el desarrollo TIC del tejido empresarial de nuestro país. Las señales son preocupantes, el indicador global se ha reducido 0,3 puntos y, lo que es peor, se ha roto la dinámica de los ejercicios precedentes, “algo que nos sigue distanciando de la Unión Europea”, como denuncia Jesús Banegas, presidente de Aetic. Otro aspecto que el estudio deja al descubierto es el uso minoritario de la factura electrónica, (sólo la emite el 6,9 por ciento de las empresas y las recibe un 27,6 por ciento) un dato que no es acorde con la teórica modernización que ha experimentado España en los últimos años. Quizá los discursos hayan perdido eficacia y sean las cifras de la hoja de cálculo las que lleven a los empresarios a tomar la drástica decisión. Es necesario implantar en los comités directivos de las empresas el concepto de ‘largo plazo’ vinculado a la tecnología. Las TI son caras, pero no deben medirse bajo un criterio crematístico, porque las ventajas que reportan a las compañías son de incalculable valor.
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Realizado por:Chufi Contreras el Lunes, 30 de Noviembre de 2009 | en
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