Archivado el Febrero, 2010

EL MALWARE Y EL SMARTPHONE

La rueda de prensa que Eugene Kaspersky celebró en Barcelona, dentro del Mobile World Congress,  estuvo salpicada de un gran sentido de humor que el CEO ruso de la firma homónima desprende en todas sus presentaciones. Pero también, dado el delicado tema de la seguridad que siempre aborda por necesidades obvias, dejo traslucir una preocupación del advenimiento del malware aprovechando el propio auge de los smartphones.  Según comentó, Kaspersky señaló que el malware ha tardado 20 años en convertirse en commodity dentro de la plataforma PC, tras pasar por las fases de primera epidemia (1981, virus Elk Cloner), comercialización (200-2005) e industrialización (2006-2009). Con la ascensión de los smartphones, que empiezan a asumir el papel del ordenador personal, el ascenso del malware se ha acelerado de manera drástica.  Así, Kaspersky habla de que la primera epidemia fue en 2004, la comercialización se ha producido entre 2008 y 2009, y la industrialización viene de camino. Un panorama nada halagüeño, si tenemos en cuenta que el smarphone también va camino de convertirse en un instrumento de pago de uso común. A partir de ahora habrá que extremar precauciones, para que la evolución no se convierta en una involución de nuestros intereses.

TECNOLOGÍA ‘REDONDA’

Microsoft es una compañía que ha demostrado tal persistencia que tarde o temprano da con la clave de los productos. Con Windows lo consiguió, pese a atravesar ciertos altibajos, y su versión 7 es totalmente redonda y a tenor por los resultados cosechados en el último trimestre fiscal de la compañía está siendo todo un revulsivo económico para la firma de Redmond. A la hora de hacer incursiones en otros mercados que en un principio podían parecer ‘no naturales’ (léase periféricos, videojuegos o multimedia) no le ha intimidado el hecho de que estos sectores contaran con líderes bien establecidos.  En el caso de los sistemas operativos móviles, la hegemonía mundial de Nokia (Symbian) y la generalización de la BlackBerry en la esfera profesional, con el boom de por medio del iPhone, no ha impedido que Microsoft fuera consolidando su propuesta para los usuarios de smartphones. Con la presentación de Windows Phone 7 Series, al margen de su poder mediático indudable, la competencia ya puede empezar a preocuparse. Sus aliados son muchos: grandes operadores (Telefónica o AT&T) y proveedores TI (HP o Dell). Qualcomm, el mayor fabricante de procesadores para móviles, ha sellado su compromiso con Windows 7 Phone que será soportado por su chipset SnapDragon.  Microsoft también calienta motores con Office 2010, que se lanzará oficialmente el próximo mes de junio, (un poco antes en el mercado de volumen de las grandes empresas). Según lo visto en una demo de la suite, a la que ha tenido acceso Computing, ofrece grandes cosas para las empresas y especialmente aspira a convertirse en una infraestructura de productividad del negocio, interrelacionándose a través de la misma interfaz con aplicaciones de gestión de la competencia. De nuevo, Microsoft ha redondeado un producto que trata de satisfacer las necesidades de un rango muy amplio de usuarios.

EL NEGOCIO SE HACE MÓVIL

La movilidad ha acaparado las primeras páginas de la actualidad durante la pasada semana con motivo de la celebración del Mobile World Congress. La Fira de Barcelona se ha consolidado, un año más, como un escenario ineludible en el que fabricantes, operadores, analistas, desarrolladores y periodistas provenientes de más de 50 países han podido compartir experiencias, sellar acuerdos y, muy especialmente, conseguir lanzar un mensaje al mundo: la movilidad es un camino sin retorno y la industria afila sus armas para conseguir que la evolución vaya en la dirección correcta, con el fin de poner las bases de un escenario donde la banda ancha móvil será el eje del mundo tanto personal como corporativo.  La GSMA, asociación que organiza el MWC, ha dado ejemplo de coherencia promoviendo acuerdos a gran nivel y en el que participan los principales agentes de la industria de las telecomunicaciones. Especialmente reseñable es el acuerdo Wholesale Applications Community, una alianza entre 24 operadores del mundo, con Telefónica entre ellos, para desarrollar una plataforma abierta que proporcione aplicaciones a los usuarios de teléfonos. También tiene su gran transcendencia el compromiso de la GSMA con el trabajo One Voice Iniciative, que permitirá la interoperabilidad de la voz sobre las redes LTE de cuarta generación.  Todos los componentes de la sinfonía afinan sus instrumentos: los smartphones empiezan a ser demandados por los usuarios (se multiplicarán por cuatro en cinco años), los dispositivos cuentan cada vez con sistemas operativos abiertos y más atractivos (Windows 7, Android 2.1,), las redes serán más rápidas (hablamos ya de 16 Mbps), todo dispositivo será susceptible de conectarse impulsando sectores verticales como la la sanidad o la automoción. Sin embargo, hay que evitar que el impacto mediático del WMC se convierta en mero fuego de artificio y la orquesta coral termine desafinando.  Los operadores deben invertir en las nuevas redes y Europa no debe dejar perder este tren, promoviendo proyectos de modernización y respaldando la iniciativa privada, para no quedarnos descolgados ante las potencias asiáticas y estadounidenses. Y en lo profesional, las empresas deben darse prisa a poner en marcha sus estrategias de movilidad, antes de que el progreso se lleve a más de una por delante.

APPLE Y EL EFECTO MARIPOSA

El universo de las tecnologías está tan interrelacionado que cualquier movimiento brusco puede cambiar el rumbo de un producto, que se produzcan o se rompan alianzas, o que el enemigo de ayer convierta en un compañero inseparable (el sector está lleno de ejemplos y ahora asistimos a las hostilidades entre Google y Apple).  En este sector, los ‘guapos’ son los más odiados porque son los que consiguen que el efecto mariposa se multiplique hasta tal punto que pueden dar al traste con los negocios más boyantes. El nuevo anuncio de Apple, el iPad, nace con vocación de romper los moldes actuales del mundo del libro. Amazon es la que sufre en primer término la llegada de este ‘killer’ que deja en mantillas a su hasta ahora privilegiado Kindle.  Por lo pronto, desde el punto de vista tecnológico, las bondades del iPad (restando importancia a su carencia en relación con Flash) son las suficientes para desbancar cualquier ebook de los que se disputan un lugar de preferencia para repartirse la tarta del negocio editorial digital. Si a esto le añadimos la flexibilidad que Apple ofrece a las editoriales al fijar precios, frente a la rigidez que ha mostrado Amazon, la balanza se empieza a inclinar a favor de la firma de la manzana. Primero fue iPod con la música, luego el iPhone con los móviles, ahora iPad y los libros electrónicos. ¿Cuál será la baza siguiente de Apple para apoderarse de algún mercado?  

VALOR Y PRECIO

Valor y precio son dos conceptos que siempre han ido relacionados pero en muchas ocasiones se han fundido uno con otro de tal manera que se han llegado a convertir en sinónimos, lo cual ha causado distorsión entre la oferta y la demanda. El diccionario de la RAE define ‘valor’ como el “grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite” y ‘precio’ como “valor pecuniario en que se estima algo”.  Justo antes de la crisis, en pleno florecimiento del sector TI, las empresas basaban sus discursos estratégicos en grandes crecimientos anuales, baremos a través de los cuales eran medidos y evaluados por sus accionistas. El precio era el que daba valor a las cosas, pues los usuarios estaban dispuestos a pagar sin rechistar y las cuentas de resultados engordaban sin limitaciones. Sin embargo, dada la improbabilidad actual de alcanzar incrementos soñados de dos dígitos y que la situación ha supuesto un reordenamiento de los recursos y un replanteamiento de los conceptos, ha renacido con fuerza la palabra valor. Juan Antonio Zufiria, presidente de IBM, lo recalcó en la presentación de su primer año de gestión: “la crisis ha afectado menos al negocio del valor que al de commodity”.  El valor es el único argumento válido en estos momentos y la innovación está íntimamente relacionada con él. El sector TI, la sociedad, el mundo, han madurado y tienen que aprender -como señala Zufiria- a hacer más con menos, lo cual “es compatible con gastar menos e invertir en TI”. En su opinión, la Ley de Moore ha tenido que ver mucho ya que ha permitido obtener unos beneficios en productividad del 15 por ciento. Ése es el gran valor de la tecnología, conseguir ofrecer el mejor valor al mejor precio.    

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