Archivado el Febrero 22nd, 2010

EL MALWARE Y EL SMARTPHONE

La rueda de prensa que Eugene Kaspersky celebró en Barcelona, dentro del Mobile World Congress,  estuvo salpicada de un gran sentido de humor que el CEO ruso de la firma homónima desprende en todas sus presentaciones. Pero también, dado el delicado tema de la seguridad que siempre aborda por necesidades obvias, dejo traslucir una preocupación del advenimiento del malware aprovechando el propio auge de los smartphones.  Según comentó, Kaspersky señaló que el malware ha tardado 20 años en convertirse en commodity dentro de la plataforma PC, tras pasar por las fases de primera epidemia (1981, virus Elk Cloner), comercialización (200-2005) e industrialización (2006-2009). Con la ascensión de los smartphones, que empiezan a asumir el papel del ordenador personal, el ascenso del malware se ha acelerado de manera drástica.  Así, Kaspersky habla de que la primera epidemia fue en 2004, la comercialización se ha producido entre 2008 y 2009, y la industrialización viene de camino. Un panorama nada halagüeño, si tenemos en cuenta que el smarphone también va camino de convertirse en un instrumento de pago de uso común. A partir de ahora habrá que extremar precauciones, para que la evolución no se convierta en una involución de nuestros intereses.

TECNOLOGÍA ‘REDONDA’

Microsoft es una compañía que ha demostrado tal persistencia que tarde o temprano da con la clave de los productos. Con Windows lo consiguió, pese a atravesar ciertos altibajos, y su versión 7 es totalmente redonda y a tenor por los resultados cosechados en el último trimestre fiscal de la compañía está siendo todo un revulsivo económico para la firma de Redmond. A la hora de hacer incursiones en otros mercados que en un principio podían parecer ‘no naturales’ (léase periféricos, videojuegos o multimedia) no le ha intimidado el hecho de que estos sectores contaran con líderes bien establecidos.  En el caso de los sistemas operativos móviles, la hegemonía mundial de Nokia (Symbian) y la generalización de la BlackBerry en la esfera profesional, con el boom de por medio del iPhone, no ha impedido que Microsoft fuera consolidando su propuesta para los usuarios de smartphones. Con la presentación de Windows Phone 7 Series, al margen de su poder mediático indudable, la competencia ya puede empezar a preocuparse. Sus aliados son muchos: grandes operadores (Telefónica o AT&T) y proveedores TI (HP o Dell). Qualcomm, el mayor fabricante de procesadores para móviles, ha sellado su compromiso con Windows 7 Phone que será soportado por su chipset SnapDragon.  Microsoft también calienta motores con Office 2010, que se lanzará oficialmente el próximo mes de junio, (un poco antes en el mercado de volumen de las grandes empresas). Según lo visto en una demo de la suite, a la que ha tenido acceso Computing, ofrece grandes cosas para las empresas y especialmente aspira a convertirse en una infraestructura de productividad del negocio, interrelacionándose a través de la misma interfaz con aplicaciones de gestión de la competencia. De nuevo, Microsoft ha redondeado un producto que trata de satisfacer las necesidades de un rango muy amplio de usuarios.

EL NEGOCIO SE HACE MÓVIL

La movilidad ha acaparado las primeras páginas de la actualidad durante la pasada semana con motivo de la celebración del Mobile World Congress. La Fira de Barcelona se ha consolidado, un año más, como un escenario ineludible en el que fabricantes, operadores, analistas, desarrolladores y periodistas provenientes de más de 50 países han podido compartir experiencias, sellar acuerdos y, muy especialmente, conseguir lanzar un mensaje al mundo: la movilidad es un camino sin retorno y la industria afila sus armas para conseguir que la evolución vaya en la dirección correcta, con el fin de poner las bases de un escenario donde la banda ancha móvil será el eje del mundo tanto personal como corporativo.  La GSMA, asociación que organiza el MWC, ha dado ejemplo de coherencia promoviendo acuerdos a gran nivel y en el que participan los principales agentes de la industria de las telecomunicaciones. Especialmente reseñable es el acuerdo Wholesale Applications Community, una alianza entre 24 operadores del mundo, con Telefónica entre ellos, para desarrollar una plataforma abierta que proporcione aplicaciones a los usuarios de teléfonos. También tiene su gran transcendencia el compromiso de la GSMA con el trabajo One Voice Iniciative, que permitirá la interoperabilidad de la voz sobre las redes LTE de cuarta generación.  Todos los componentes de la sinfonía afinan sus instrumentos: los smartphones empiezan a ser demandados por los usuarios (se multiplicarán por cuatro en cinco años), los dispositivos cuentan cada vez con sistemas operativos abiertos y más atractivos (Windows 7, Android 2.1,), las redes serán más rápidas (hablamos ya de 16 Mbps), todo dispositivo será susceptible de conectarse impulsando sectores verticales como la la sanidad o la automoción. Sin embargo, hay que evitar que el impacto mediático del WMC se convierta en mero fuego de artificio y la orquesta coral termine desafinando.  Los operadores deben invertir en las nuevas redes y Europa no debe dejar perder este tren, promoviendo proyectos de modernización y respaldando la iniciativa privada, para no quedarnos descolgados ante las potencias asiáticas y estadounidenses. Y en lo profesional, las empresas deben darse prisa a poner en marcha sus estrategias de movilidad, antes de que el progreso se lleve a más de una por delante.

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