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¿Llega el eDNI?

Estos días atrás se han prodigado mensajes provenientes de la administración española en torno a la llegada o, mejor dicho, extensión, del DNI electrónico. Porque no es que esta plataforma de interactividad entre ciudadanos y administración haga acto de aparición -son ya varios los años en los que muchos españoles lo tienen entre sus manos-, sino que el objetivo se encamina a hacer realmente efectivo su uso. El interrogante inicial enjuicia uno de los proyectos más laureados tanto dentro de nuestro país como fuera de nuestras fronteras. Por un lado, su labor pionera no tiene discusión alguna; de hecho, es muy probable que, incluso, como dictamina la propia administración, se llegue a los 14 millones de tarjetas a finales de este año. Pero en este caso la cantidad no ofrece garantías de éxito, algo que es palpable dentro de las máximas instancias. Y por otro lado, hay que tener en cuenta que su lanzamiento inicial se utilizó principalmente como resorte mediático y arma destinada a estimular la Sociedad de la Información… y ahí se quedó. A partir de ese momento pasó una travesía por el desierto, carente de efectividad, aplicaciones que lo secundaran, servicios telemáticos complementarios ni interacción alguna con los mecanismos y organizaciones administrativos. Como resultado, el ‘¿para qué sirve?’, ha sido una proclama demasiado extendida que no ha hecho más que levantar la voz de alarma ante su escasa aceptación.

 

Ahora parece que el DNI electrónico llega, o así se quiere transmitir, y es que concienciar a la sociedad en su conjunto para incrementar su utilización era algo ineludible. Se quiere arropar el eDNI con acciones publicitarias, formación, demostraciones, distribución gratuita de lectores, folletos informativos; todo ello apoyado en una Web que actúe como soporte. Es perfecto para arropar a esta nueva forma de identidad digital. Pero subyace otra pregunta: ¿por qué no se hizo cuando se debería haber hecho?, toda vez que la sensación que queda es que se ha tirado a la papelera un tiempo demasiado valioso. Esperemos en cualquier caso que, ahora sí, llegue de verdad el eDNI con servicios electrónicos disponibles e interacción con/y entre, las diferentes administración públicas.

España busca liderar en Europa

España no es, al menos de momento, uno de los referentes en la esfera europea en Sociedad de la Información. Y no lo es porque las inversiones para alcanzar dicho objetivo no han sido las idóneas, ni porque se ha estimulado lo suficiente la innovación y el desarrollo, ni tampoco debido a que falta concienciación en muchos ámbitos sociales de este país; por no hablar del poco interés y calado que ha tenido estos años atrás en estratos empresariales concretos: el ejemplo más palpable es el de la pyme. Pero bajo este perímetro en el que se desenvuelve la Sociedad de la Información en España, nos encontramos también con lustrosas acometidas por parte de la Administración en busca de dar un salto definitivo que le haga recuperar el camino perdido. En nuestro país los intentos no terminan de fructificar en su globalidad pese a reconocidas prácticas puestas en marcha en los últimos años; con la seguridad además de que la próxima aprobación de Presupuestos -previsiblemente congelados en materia TIC- no resultará un acicate que estimule las inversiones durante 2010. Sin embargo, como parte de una iniciativa de calado internacional, nuestro país pretende invitar a sus homólogos europeos para sentar las bases futuras en Sociedad de la Información a nivel continental. Se presenta como una alternativa y complemento que busca aunar esfuerzos, intereses y, seguramente, presupuestos. Días atrás el Secretario de Industria, Francisco Ros, lanzaba una propuesta en este sentido para crear una nueva estrategia europea en Sociedad de la Información de cara a los próximos cinco años.Están todavía por definir los principales argumentos y los interrogantes están sobre la mesa. En cualquier caso, se quiere dejar patente el compromiso español en Sociedad de la Información, al menos como mensaje y en un mercado (como el europeo) que también nos atañe, aunque no sea tan directamente como a nivel local. Y además, con ánimos de liderazgo. Es de reconocer esta actitud que muestra la Administración para hacer conjugar los intereses de diferentes territorios en administración electrónica, sistemas de salud o contenidos digitales. Pero esta actitud, con el consiguiente liderazgo, también debería ser mucho más consistente y efectiva dentro de nuestro propio entorno.

Innovación deficiente

Un año más nos hemos asomado al balcón de la innovación con sensación de vértigo. Después de observar los resultados del tradicional análisis que efectúa Cotec sobre el panorama de la I+D+i en España, la preocupación por su progreso continúa patente. Es cierto que algunos indicadores que se han mostrado en esta ocasión subrayan claramente el avance que han experimentado las prácticas innovadoras que se han puesto en marcha tanto desde el ámbito público como desde el privado; en ambos casos se constata además un crecimiento de las inversiones que supera los dos dígitos. Pero la sensación generalizada que perciben los analistas coincide en describir un horizonte que se aleja del optimismo que se pudiera transmitir. En primer lugar porque, según afirman, persiste la lacra de no implicar más directamente la innovación tecnológica con el tejido productivo y económico nacional. Y como resultado, van más allá y pronostican que, como derivación de esta pauta de conducta, entraremos en ‘un retroceso en la evolución del sistema español de innovación’, como se cita textualmente.

 

Cuando se cotejan los datos de nuestro país con los de otros países de nuestro entorno, las conclusiones no suelen ser excesivamente halagüeñas; aun a sabiendas de que la voluntad por equiparar esfuerzos siempre ha estado presente. Es por ello quizás que, ante unas perspectivas como las que se nos presentan, el recelo continuará con el desánimo de muchos de los sectores y organizaciones implicados.

 Apostar por la tecnología y la innovación en época de crisis debe servir como estímulo para avanzar y desarrollarse en el camino marcado. Esta es una máxima que se debe alentar con objeto de que, en lo posible, contribuya a la recuperación económica general. El problema añadido es que la innovación no cala en todos los segmentos de actividad por igual. Y si nos centramos en el espacio tecnológico, la conclusión es desesperanzadora ante el poco peso, salvo honrosas excepciones, que tiene la innovación generada desde este sector en España. Y no es conveniente ser paciente, a pesar de que desde la propia Cotec se exponga que ya se cuenta con una sólida base para construir un sistema de innovación. Este país lleva así muchos años y, sin desmerecer ciertos pasos dados, los resultados distan mucho de ver cómo se materializa la competitividad tecnológica e innovadora en las empresas españolas.

Promesas que cumplir

El debate del Estado de la Nación actúa por desgracia como escaparate para los contendientes que se dan cita en el Congreso de los Diputados. Entre cruce y cruce de acusaciones entre los diversos representantes de los Partidos Políticos, que salpica a todos por igual, prevalecen en muchos casos las promesas provenientes del presidente del Gobierno, único con esa facultad y posibilidad. Pero sin entrar a analizar todas las medidas que se anuncian en este tipo de actos, sí conviene resaltar en esta ocasión una que implica directamente al sector TIC; más que por el anuncio en sí mismo, por el hecho de que desde el Ejecutivo se otorgue cierta relevancia al papel que éstas desempeñan y deben ejercer en la infraestructura socio-económico actual.

El mensaje que lanzó Rodríguez Zapatero hizo hincapié en la necesidad de fomentar el uso de las tecnologías en las aulas poniendo un ordenador portátil a cada uno de los alumnos de Primaria y Secundaria; algo que estaría acompañado del uso de pizarras digitales y conexión inalámbrica a Internet. Justo es decir que una declaración de intenciones de estas características incentiva tanto al propio sector como al usuario de a pie, quien percibe de una forma tajante -y mediática- que las TIC están ahí para quedarse y son una herramienta imprescindible en nuestro devenir diario.

Pero por otro lado, es de relieve tomar también en consideración otro trasfondo que subyace en torno a esta proclama, porque desde el Gobierno se percibe que las inversiones en TI tienen que servir para estimular y recuperar a la economía. Las pretensiones se sustentan en fortalecer la industria informática nacional: desarrollo de software, conocimiento, formación… con objeto “de que sirva para complementar al turismo y a la construcción como pilares de la economía”, según Zapatero. La carta de intenciones está ya sobre la mesa y parece que no se circunscribirá sólo al mundo educativo, sino que el alcance tendrá un mayor calado. En este contexto queda por definir el ‘cuándo’, el ‘cómo’ y el ‘cuánto’, porque habrá que mantener una postura vigilante ante las etapas que se irán desarrollando para lograr el objetivo marcado. Sin embargo, el voto de confianza es necesario por parte de todos con objeto de situar a las TIC como un pilar básico de nuestro tejido industrial y económico.

Demanda de ayudas al sector

Días atrás AETIC, con el apoyo manifiesto de la CEOE, ha querido desvelar algunas de las claves que permitirán solventar en parte la actual coyuntura económica. Jesús Banegas, presidente de Aetic, expuso su visión al respecto: “la salida de la crisis sólo puede ser digital”. Como transfondo de este llamamiento se palpa la principal demanda, la cual insta al Gobierno a incrementar sus partidas presupuestarias en Tecnologías de la Información. En esta ocasión, la patronal del sector ha estado secundada por muchos de los pesos pesados del ámbito proveedor con el objetivo evidente de ‘forzar’ este mayor compromiso de la Administración.

 

Las intenciones del sector, representado por Aetic, se pueden considerar legítimas al querer mitigar las penas de una actividad que atraviesa por una delicada situación. Sin embargo, las inversiones que solicitan para las TIC deberán provenir tanto desde el sector público como del privado; y que éstas aumenten no reside sólo en realizar una proclama en modo de arenga dirigida principalmente a la Administración. Esta difícil travesía hay que recorrerla de la mano, pero con un mayor compromiso de todas las partes y siendo capaces de escenificar entornos específicos de trabajo.

S@nidad ¿electrónica?

No se puede negar que la Administración Pública quiere rubricar las iniciativas puestas en marcha en nuestro país con objeto de estimular la llegada de la Sociedad de la Información. Proyectos ligados a la Agencia Tributaria, Seguridad Social, Catastro, firma y facturación electrónicas; así como a las redes de comunicaciones SARA o 060, ejercen como principales referentes con mayor o menor éxito en su recorrido. Y no hay que dejar de lado el programa ‘Sanidad en Línea’, enmarcado en el Plan Avanza y con cerca de tres años de vigencia, que se ha constituido en punta de lanza para afianzar la tan esperada administración electrónica.

 Sanidad en Línea refleja tanto el éxito como las dificultades que subyacen en el desarrollo de los servicios públicos; por un lado, conviene acentuar el incremento inversor para que las TIC tengan mayor presencia en el ámbito sanitario y su alto grado de ejecución. En cambio, no hay que olvidar que las diferentes administraciones siguen caminos dispares y que la interoperabilidad es una de las lacras constantes que frena su evolución; ello es un hecho consabido, por lo que la administración determina, para el futuro de este programa, crear un nodo de interoperabilidad además de mejoras en la receta electrónica. Así, se observan, como en pasos dados con anterioridad, unas intenciones presupuestarias y de implantación dignas de resaltar; lo que se espera es que la ejecución, en esta ocasión, dé resultados tangibles, en mayor medida que los percibidos hasta la fecha.

Continuismo

Miguel Sebastián ha sustituido a Joan Clos al frente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, paraguas bajo el cual quedan encuadradas las iniciativas gubernamentales encaminadas a impulsar la Sociedad de la Información en nuestro país, de la mano principalmente del Plan Avanza. Obviamente, estamos en el punto de arranque de una nueva etapa sin poder de análisis sobre aquello que Miguel Sebastián tiene en mente ejecutar. Sin embargo, el traspaso de Cartera hace indicar que nos dirigimos hacia un proceso continuista -lo confirma la reasignación de Francisco Ros como Secretario de Estado de Telecomunicaciones-, teniendo además en cuenta que el Plan Avanza cuenta con un periodo de vigencia definido hasta 2010. Red.es seguirá asimismo bajo la tutela de Industria y los proyectos en marcha deberán rubricarse según los planes establecidos hasta la fecha.Este panorama, por tanto, deberá reflejar una mayor intensidad estratégica e inversora. Y si ello implica caminar por una senda de crecimiento presupuestario, como ha venido produciéndose en los últimos ejercicios, bienvenido sea. Porque la llegada de una nueva dirección debe fortalecer las buenas prácticas ejecutadas, además de subsanar lagunas endémicas, como el caso del pobre nivel en Innovación. Es un apartado hasta ahora casi olvidado pero que tendrá un ministerio específico liderado por Cristina Garmendia. Su reto, aumentar el 1,2 por ciento del PIB que se destina a I+D hasta el 2 por ciento previsto para 2010. En este caso, este cambio representa progreso y desarrollo; una urgencia imperiosa por otra parte que servirá para nos mentalicemos de que la innovación debe ser parte indisoluble de nuestro tejido empresarial y social.

Sanción a IBM

La decisión pública emitida por el Gobierno Federal de Estados Unidos para prohibir a IBM participar en nuevos contratos de la Administración norteamericana supone un duro golpe para el suministrador TIC, no sólo por el hecho de afectar muy directamente a sus posibilidades de negocio en este sector, sino también por ‘tocar’ de lleno en la imagen tradicional como empresa ‘made in USA’. IBM ha liderado en los últimos años el mercado tecnológico mundial (no en vano se le conoce como gigante azul) y sigue siendo uno de los principales referentes en innovación y desarrollo dentro del sector. Esta realidad, sin embargo, puede verse desfigurada ante una decisión de tal calibre, que a buen seguro representará una pérdida de peso y confianza en el mercado interno estadounidense.El motivo que ha llevado a esta situación parte de la Agencia de Protección Medioambiental y su descontento con el comportamiento de IBM en el proyecto conjunto. Un castigo quizás extremo que se podría traducir como un cambio de actitud ante los grandes. El caso es que sorprende la puesta en práctica de esta ‘sanción’ toda vez que no son habituales y, cuando se producen, suelen dirigirse hacia los pequeños proveedores (hay pocos casos, como el de MCI ocurrido hace algo más de cuatro años). Pero habrá quien piense que se está produciendo un trasvase de protagonismo que llevaría a otras grandes como HP o Microsoft a ocupar parte del vacío que dejaría la propia IBM.

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