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El modelo de la Administración

Astic celebró días atrás su tradicional encuentro anual con las miras puestas en trasladar a todos los ámbitos de la Administración algunas de las inquietudes que, en materia tecnológica, rodean a las organizaciones de este sector. Los diferentes análisis que se pusieron sobre la mesa coincidieron en una premisa contundente: falla el modelo de servicios comunes que se desarrollan en el ámbito de la Administración Pública; un axioma que alude directamente a las dificultades que existen para lograr una optimización de procesos adecuada. Así, es cierto que los directivos TIC que componen la Administración inciden en las limitaciones del modelo actual, pero sin que ofrezcan una alternativa específica que permita avanzar en este terreno.

 

En sus conclusiones, estos profesionales subrayan la necesidad de aprovechar sinergias, ganar terreno en materia de interoperabilidad y dedicarse más al negocio para incrementar su productividad. Ante dichas premisas, se tiene la sensación de dinamismo y de que algo está a punto de ocurrir en el seno de la Administración. De hecho, estas proclamas son bienvenidas porque buena falta hace que muchos de estos profesionales perciban que, para cambiar el actual modelo y estructuras, haya que dar un paso al frente. E incluso en tiempos de crisis; ello no debe ser óbice si se tienen las ideas claras.

 

El problema radica en que por más que se quiera tener un compromiso encaminado a tecnificar la Administración y fomentar la Sociedad de al Información, hay carencias concretas de, por el momento, difícil respuesta. Como vía de solución, los directivos TIC que representan al sector público demandan algo que es común al CIO de la empresa privada, esto es, tener mayor peso dentro de la organización y estar presentes en los Comités de Dirección como buenos conocedores de los procesos. ¿Es la salida a muchos de los problemas tecnológicos de la Administración? El profesional así lo cree, aunque no los órganos directivos. Es cierto que un perfil TIC entiende más los procesos y puede adecuar éstos a las necesidades del negocio. Sin embargo, hay que saber ver que hablamos de un sector con limitaciones evidentes a nivel organizativo y productivo, donde las Tecnologías de la Información se encuentran relegadas a un papel secundario muy lejos del que debería desempeñar para estimular de la productividad empresarial.

Una oportunidad para la innovación

Especialización, calidad, rapidez y costes laborales más bajos son fundamentos que arrastran una corriente que, en nuestro país, está cada vez más en boga, definiendo lo que se ha llamado en denominar ‘Factorías de Software’. A principios de esta década, las tecnológicas miraban a Madrid y Barcelona como lugares prioritarios para ampliar sus vías de innovación en esto del desarrollo de software; sin embargo, una vez se analizaron las ventajas que pueden ofrecer otras ubicaciones, ya sean económicas o sociales -son básicos los acuerdos con universidades locales como germen de nuevos profesionales-, decidieron emprender una nueva etapa que se encuentra en plenitud expansiva. El salto evolutivo es palpable: el número de centros asciende actualmente a 77, facturan 376 millones de euros y emplean a cerca de 11.000 trabajadores. Cualquier proveedor que se precie está inmerso en un proyecto de estas características.

Tampoco hay que dejar de lado el hecho de que España está abriendo camino y se posiciona como uno de los países más avanzados en este terreno, ya sea en cuanto a número como en lo relativo a la calidad que ofrece. Aetic, sin ir más lejos, ha puntualizado este hecho y constata que, tras Francia, se sitúa en segundo lugar por sus niveles de calidad. Este paso supone un rebrote de la actividad tecnológica en nuestro país por medio de una ruta que siempre ha sido mancillada, como es la del desarrollo y la innovación. Aun así, no hay que dejar de lado otra realidad; ésta revela que el negocio internacional que proviene de las factorías de software españolas apenas sobrepasa el 5 por ciento. Y un apunte más, relativo al enorme peso que tiene la Administración Pública -excesivo sería más exacto decir- (aunque hay que entender su participación en la puesta en marcha de una gran parte de las Factorías), toda vez que acapara el 80 por ciento de los contratos.

El futuro se presenta prometedor para este mercado, al menos si se piensa en el corto plazo. El apoyo de las Comunidades Autónomas está siendo clave para estimular la actividad regional TIC y el empleo, pero es innegable que la empresa privada debe servir como acicate para una industria que puede experimentar un proceso de desaceleración a medio plazo; la fuerte competencia de otros países hace además peligrar que llegue a su plenitud y madurez.

Sin signos de recuperación

Malas noticias de nuevo: el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones no recuperará su salud durante este año y verá cómo su cifra de negocio disminuye en cerca de un 2 por ciento -un 2,7 por ciento si nos ceñimos exclusivamente a las TI-, tal y como mantienen los últimos indicadores dados a conocer por EITO (European Information Technology Observatory). Pero eso no es todo, y es que aunque en 2010 no se espera cosechar de nuevo signos negativos, la ‘escalada’ que se prevé estará en un raquítico 0,3 por ciento; nada que evidencie que el mercado en su conjunto conseguirá desperezarse y, quizás, pensar en volver a esos momentos de ‘glamour’ del pasado.

 

El análisis de EITO marca bien a las claras que los responsables de Tecnología continúan mostrando un alto grado de escepticismo a la hora de abordar determinados proyectos. La reducción de costes sigue presente, buscan mayor productividad, alinearse a las directrices de constricción que marca el negocio, y apostar en mayor medida por prácticas que permitan alcanzar estos objetivos, con la virtualización como principal argumento. A decir verdad, tampoco lo tienen fácil. Y el resultado está sobre la mesa, los presupuestos de los CIOs caen en cascada y fluctúan con escasos visos de recuperación; mientras tanto, los proveedores rebuscan entre los rescoldos para que continúen saliendo los números.

 

Por otro lado, los observadores y analistas matizan que hay que entender el efecto colateral de la crisis económica -lo que también es cierto reseñar-. Ello sirve como justificación a las voces del propio sector, al reclamar mayores inversiones públicas, una reactivación de la innovación en las empresas y el desarrollo de mayores infraestructuras de telecomunicaciones. Como se denota de esta argumentación, las proclamas buscan cimentar con hierro el sector ante la posible aparición de escenarios más nocivos.

 Son malos tiempos. La mejor medicina será recuperar la confianza

El CIO ante el cambio

COMPUTING España ha mantenido un contacto directo durante los últimos días con algunos de los principales CIOs de este país con objeto de constatar sus impresiones relacionadas con su posicionamiento en la organización, presupuestos previstos para 2009 y, en definitiva, su visión ante el cambio. Cambio, por otro lado, que ya es palpable. El CIO se enfrenta a un nuevo escenario donde optimizar los procesos adquiere especial relevancia junto con la necesidad de adaptación a los nuevos modelos de negocio. El responsable TIC mira de frente además a restricciones presupuestarias evidentes. Darwin se hacía el siguiente interrogante: ¿es posible adaptarse a los cambios? La respuesta es sabida por todos: ‘no sobrevive la especie más fuerte ni más inteligente, sino aquella que se adapta mejor al cambio’. En este debate se encuentra el CIO en estos momentos con una puerta abierta que debe traspasar si desea modificar su rol dentro de la organización y estar cerca del máximo nivel de decisión. Y deberá hacer suyas las nuevas políticas estratégicas de la empresa y asumir un rol diferencial y de peso; es, en definitiva, el camino obligado hacia el cambio.

 También el ahorro de costes al que se enfrenta de cara a 2009 es significativo. Las previsiones a la baja se sitúan entre el 2 y 3 por ciento como la perspectiva de ‘hacer más con menos’ y, evidentemente, este panorama implicará un reajuste obligado.

La necesidad de innovar

El sector continúa inmerso en un mar de dudas, de incertidumbres futuras que le han hecho entrecerrar los ojos como si de un espejismo se tratara. Sin embargo, ha tomado conciencia de la realidad del mercado, que amenaza con traducirse en severos recortes presupuestarios y en un continuismo tecnológico sin visión a largo plazo. Los mensajes no pueden ser más desalentadores. Los presupuestos tienden a la baja en muchas organizaciones mientras que la Administración, en lugar de servir como estímulo, tiene la infeliz idea de rebajar los presupuestos TIC de cara a 2009.

La empresa que quiera ser productiva deberá invertir en innovación y, obviamente, en Tecnologías de la Información, con objeto de generar riqueza en el negocio, ya que es poco factible que consiga hacer ‘más con menos’. Los responsables tecnológicos también deberán tener esto en cuenta, sabiendo que las decisiones que adopten ahora, no exentas de riesgo, marcarán su futuro. Aquí el CIO tiene mucho que decir y debe jugar un papel determinante e influyente, y convertirse en parte del órgano de decisión -a pesar de que sólo 1 de cada 10 está en el Comité de Dirección de las organizaciones-.

Puede considerarse acertado proyectar iniciativas que toquen virtualización, eGovernance, ‘Software as a Service’,… pero con la convicción de que ‘tiempos de crisis son también tiempos de oportunidades’.

El tiempo de los Procesos

El control de los costes ha sido el principal tema de debate en TI en los últimos cuatro años. Diversas encuestas de Gartner han mostrado que donde los presupuestos tecnológicos se han incrementado, éstos buscaban abordar nuevas funciones. Las organizaciones de TI han tenido que reducir costes de servicios existentes, pero ahora necesitan aumentar la eficiencia para mejorar sus procesos.

En el pasado se trabajó, durante los 80 y principios de la década de los 90, en automatizar muchas de las operaciones, realizar helpdesk más controlados y tomar el control de las partidas TI. Sin embargo, durante los años de la ‘Burbuja’ muchos gestores descuidaron sus operaciones básicas a favor de las excelencias del e-commerce y los marketplaces online.

El tiempo de cambio ha vuelto para los directores de TI, con objeto de atacar los procesos tecnológicos. Como en cualquier otro departamento, estas áreas trabajan procesos que proporcionan servicios a usuarios o soportan las actividades internas de la empresa. Aquí se podría incluir operar una granja de servidores o responder a llamadas para soporte técnico; o bien, la capacidad de planificación y la gestión de relaciones con clientes. Pero ahora los gestores deberán centrar la gestión en los procesos; adoptar un marco para definir los procesos IT, contemplando ITIL, CMM-I o Cobita; introducir métricas basadas en costes; y desarrollar competencias necesarias para mejorar estos procesos, lo que incluye definir, medir y analizar junto con crear una cultura de mejora continua.

Los gestores que tengan éxito en mejorar los procesos TI adquirirán una crucial competencia y experiencia para direccionar otros procesos de negocio. Ellos encontrarán que el valor de los procesos no está restringido al back office, sino que, por el contrario, puede mejorar la efectividad y conocimiento en actividades como el desarrollo de productos y la innovación. Los CIOs se convertirán en CPOs (Chief Process Officers). Se observa que los procesos mejorarán y serán parte del rango de servicios TI; y los departamentos TI incrementarán su competencia en los aspectos de negocio. Pero hay que contemplar que algunos departamentos TI, sin embargo, no conseguirán lograr las oportunidades de proceso. El reto clave para las TI deberá ser desarrollar conocimiento de negocio y experiencia en procesos; aspectos que los profesionales necesitan para incrementar el valor que ellos pueden aportar. No conseguir esto amenaza el trabajo del profesional TI y la capacidad de la empresa para beneficiarse de las tecnologías.

El referente bancario

El sector financiero reivindica una vez más un espacio preferente como motor innovador tecnológico. Así lo ha reflejado el encuentro iBanca y las iniciativas expuestas por una alta representación de entidades proveedoras y usuarias. Hay que tener en cuenta un dato elocuente, la inversión que en 2008 realizará esta industria en tecnología, de 170.000 millones de dólares. Es un apunte más de lo vanguardista de un sector que continúa tirando del carro en modernización y en saber adaptar las TIC en beneficio de su productividad. La banca se sabe, además, anticipar a los cambios periódicos de ciclo y en este caso su compromiso de calado es profundo al apuntar al corazón del cliente final. Pero también debe saber esperar, ya que no sólo sus miras hacia SOA, virtualización o movilidad parecen ser movimientos que consolidarán sus operaciones; porque de hecho, iniciativas ‘mediáticas’, no exentas de necesidad, como factura electrónica, B2B o certificados digitales están todavía sobre la mesa sin una operativa concreta que permita vislumbrar su adopción masiva. El hecho es que la adaptación al entorno, como diría Darwin, es lo que permitirá al sector financiero evolucionar, y a buena fe que está en camino; porque no hay que olvidar que la banca continúa siendo el referente para el resto de ámbitos de actividad.

La Modernización de las TI: un objetivo fundamental para 2008

Para finales de 2010, la necesidad de hacer frente a la obsolescencia de las tecnologías y/o capacidades de los profesionales será el principal motor de más de un tercio de todos los proyectos de aplicaciones. Gartner define la ‘Modernización de las TI’ como un movimiento que incluye las fuerzas, estrategias y aproximación al mercado para la gestión de la evolución continua y coordinada de las carteras de procesos de negocio, aplicaciones y tecnologías de soporte para alcanzar el objetivo optimizado de valor, coste y riesgos. Existen varios factores que contribuyen a la necesidad actual de modernización de las TI:- Falta de agilidad: A medida que el entorno de las TI se ha masificado y se ha vuelto más complejo, ha disminuido su capacidad de responder a tiempo a las demandas de cambio del negocio.- Creciente integración entre las distintas carteras de activos. La integración es sin duda capaz de ofrecer valores reales para el negocio, reduciendo la latencia y aumentando la capacidad de procesamiento de la organización.- Mayor obsolescencia de los activos instalados. - Escasez de profesionales con las habilidades necesarias.

La Modernización de las TI requiere un cambio cultural sustancial dentro del departamento de TI, y en la relación entre los usuarios de negocio y TI. El enfoque tradicional de los equipos de dirección de negocio y TI se ha centrado en el retorno de la inversión (ROI) como justificación de las soluciones de TI. Sin embargo, después de cerca de 40 años de TI comercial, la mayoría de las empresas cuentan con una vasta relación de activos de TI en múltiples carteras. El reto fundamental ahora es gestionar esta base total de activos y transformarla para poder responder mejor a las necesidades de negocio. Esta transformación a un sistema de valores de retorno de activos (ROA) no será fácil, porque ni el equipo de gestión de TI ni los usuarios de negocio están acostumbrados a pensar o trabajar con este modelo. Todas las decisiones futuras deben tener en cuenta la base completa, no proyectos verticales específicos, evitando así pequeñas islas que no ofrecen sinergias al esfuerzo completo de modernización de las TI. Es necesario tener un objetivo final y mover la cartera hacia este destino común. De otra forma, los esfuerzos de modernización podrían crear un entorno más moderno que adolece de muchos de los mismos problemas que la cartera actual.

www.gartner.com

LOS RESPONSABLES TIC SE AUTOPERCIBEN CADA VEZ MÁS ORIENTADOS AL NEGOCIO

Penteo ICT Analyst ha realizado un informe con Directores TIC (DTIC) de compañías españolas representativas del tejido empresarial actual en el que indica que los estos “se han visto obligados a desarrollar sus actividades e intentar mejorar su posicionamiento y el de sus departamentos en el marco de la dicotomía entre eficacia operativa y alineamiento con el negocio”. Esta complejidad se ha visto también reflejada en las organizaciones TIC lideradas por estos directivos. La investigación demuestra que existe un porcentaje creciente de Directores TIC que, persiguiendo redimir la distancia histórica entre los planteamientos TIC y los de negocio, se autoperciben claramente orientados a negocio y actúan en consecuencia. Es por ello que Penteo ICT Analyst ha querido caracterizar estos nuevos perfiles de dirección, que evolucionan desde el rol de tecnólogo a manager de negocio, así como apuntar los rasgos principales de las nuevas organizaciones TIC -más nucleares, polivalentes y ágiles-. Asimismo se han destacado las principales diferencias entre adoptar un enfoque a negocio proactivo y reactivo, que revierten en dos carreras distintas con una única meta: la percepción del DTIC como contribuidor al negocio. La percepción es que los criterios de negocio están floreciendo para los emergentes Directores TIC y que se percibe en este sentido un mayor alineamiento con el negocio, y un mejor posicionamiento. Éste observa en una mayor presencia en los Comités de Dirección. En el Anuario Computing 2008, que se publicará en los primeros días de enero, se puede encontrar información ampliada sobre este estudio.

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