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EL MALWARE Y EL SMARTPHONE

La rueda de prensa que Eugene Kaspersky celebró en Barcelona, dentro del Mobile World Congress,  estuvo salpicada de un gran sentido de humor que el CEO ruso de la firma homónima desprende en todas sus presentaciones. Pero también, dado el delicado tema de la seguridad que siempre aborda por necesidades obvias, dejo traslucir una preocupación del advenimiento del malware aprovechando el propio auge de los smartphones.  Según comentó, Kaspersky señaló que el malware ha tardado 20 años en convertirse en commodity dentro de la plataforma PC, tras pasar por las fases de primera epidemia (1981, virus Elk Cloner), comercialización (200-2005) e industrialización (2006-2009). Con la ascensión de los smartphones, que empiezan a asumir el papel del ordenador personal, el ascenso del malware se ha acelerado de manera drástica.  Así, Kaspersky habla de que la primera epidemia fue en 2004, la comercialización se ha producido entre 2008 y 2009, y la industrialización viene de camino. Un panorama nada halagüeño, si tenemos en cuenta que el smarphone también va camino de convertirse en un instrumento de pago de uso común. A partir de ahora habrá que extremar precauciones, para que la evolución no se convierta en una involución de nuestros intereses.

TECNOLOGÍA ‘REDONDA’

Microsoft es una compañía que ha demostrado tal persistencia que tarde o temprano da con la clave de los productos. Con Windows lo consiguió, pese a atravesar ciertos altibajos, y su versión 7 es totalmente redonda y a tenor por los resultados cosechados en el último trimestre fiscal de la compañía está siendo todo un revulsivo económico para la firma de Redmond. A la hora de hacer incursiones en otros mercados que en un principio podían parecer ‘no naturales’ (léase periféricos, videojuegos o multimedia) no le ha intimidado el hecho de que estos sectores contaran con líderes bien establecidos.  En el caso de los sistemas operativos móviles, la hegemonía mundial de Nokia (Symbian) y la generalización de la BlackBerry en la esfera profesional, con el boom de por medio del iPhone, no ha impedido que Microsoft fuera consolidando su propuesta para los usuarios de smartphones. Con la presentación de Windows Phone 7 Series, al margen de su poder mediático indudable, la competencia ya puede empezar a preocuparse. Sus aliados son muchos: grandes operadores (Telefónica o AT&T) y proveedores TI (HP o Dell). Qualcomm, el mayor fabricante de procesadores para móviles, ha sellado su compromiso con Windows 7 Phone que será soportado por su chipset SnapDragon.  Microsoft también calienta motores con Office 2010, que se lanzará oficialmente el próximo mes de junio, (un poco antes en el mercado de volumen de las grandes empresas). Según lo visto en una demo de la suite, a la que ha tenido acceso Computing, ofrece grandes cosas para las empresas y especialmente aspira a convertirse en una infraestructura de productividad del negocio, interrelacionándose a través de la misma interfaz con aplicaciones de gestión de la competencia. De nuevo, Microsoft ha redondeado un producto que trata de satisfacer las necesidades de un rango muy amplio de usuarios.

EL NEGOCIO SE HACE MÓVIL

La movilidad ha acaparado las primeras páginas de la actualidad durante la pasada semana con motivo de la celebración del Mobile World Congress. La Fira de Barcelona se ha consolidado, un año más, como un escenario ineludible en el que fabricantes, operadores, analistas, desarrolladores y periodistas provenientes de más de 50 países han podido compartir experiencias, sellar acuerdos y, muy especialmente, conseguir lanzar un mensaje al mundo: la movilidad es un camino sin retorno y la industria afila sus armas para conseguir que la evolución vaya en la dirección correcta, con el fin de poner las bases de un escenario donde la banda ancha móvil será el eje del mundo tanto personal como corporativo.  La GSMA, asociación que organiza el MWC, ha dado ejemplo de coherencia promoviendo acuerdos a gran nivel y en el que participan los principales agentes de la industria de las telecomunicaciones. Especialmente reseñable es el acuerdo Wholesale Applications Community, una alianza entre 24 operadores del mundo, con Telefónica entre ellos, para desarrollar una plataforma abierta que proporcione aplicaciones a los usuarios de teléfonos. También tiene su gran transcendencia el compromiso de la GSMA con el trabajo One Voice Iniciative, que permitirá la interoperabilidad de la voz sobre las redes LTE de cuarta generación.  Todos los componentes de la sinfonía afinan sus instrumentos: los smartphones empiezan a ser demandados por los usuarios (se multiplicarán por cuatro en cinco años), los dispositivos cuentan cada vez con sistemas operativos abiertos y más atractivos (Windows 7, Android 2.1,), las redes serán más rápidas (hablamos ya de 16 Mbps), todo dispositivo será susceptible de conectarse impulsando sectores verticales como la la sanidad o la automoción. Sin embargo, hay que evitar que el impacto mediático del WMC se convierta en mero fuego de artificio y la orquesta coral termine desafinando.  Los operadores deben invertir en las nuevas redes y Europa no debe dejar perder este tren, promoviendo proyectos de modernización y respaldando la iniciativa privada, para no quedarnos descolgados ante las potencias asiáticas y estadounidenses. Y en lo profesional, las empresas deben darse prisa a poner en marcha sus estrategias de movilidad, antes de que el progreso se lleve a más de una por delante.

APPLE Y EL EFECTO MARIPOSA

El universo de las tecnologías está tan interrelacionado que cualquier movimiento brusco puede cambiar el rumbo de un producto, que se produzcan o se rompan alianzas, o que el enemigo de ayer convierta en un compañero inseparable (el sector está lleno de ejemplos y ahora asistimos a las hostilidades entre Google y Apple).  En este sector, los ‘guapos’ son los más odiados porque son los que consiguen que el efecto mariposa se multiplique hasta tal punto que pueden dar al traste con los negocios más boyantes. El nuevo anuncio de Apple, el iPad, nace con vocación de romper los moldes actuales del mundo del libro. Amazon es la que sufre en primer término la llegada de este ‘killer’ que deja en mantillas a su hasta ahora privilegiado Kindle.  Por lo pronto, desde el punto de vista tecnológico, las bondades del iPad (restando importancia a su carencia en relación con Flash) son las suficientes para desbancar cualquier ebook de los que se disputan un lugar de preferencia para repartirse la tarta del negocio editorial digital. Si a esto le añadimos la flexibilidad que Apple ofrece a las editoriales al fijar precios, frente a la rigidez que ha mostrado Amazon, la balanza se empieza a inclinar a favor de la firma de la manzana. Primero fue iPod con la música, luego el iPhone con los móviles, ahora iPad y los libros electrónicos. ¿Cuál será la baza siguiente de Apple para apoderarse de algún mercado?  

VALOR Y PRECIO

Valor y precio son dos conceptos que siempre han ido relacionados pero en muchas ocasiones se han fundido uno con otro de tal manera que se han llegado a convertir en sinónimos, lo cual ha causado distorsión entre la oferta y la demanda. El diccionario de la RAE define ‘valor’ como el “grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite” y ‘precio’ como “valor pecuniario en que se estima algo”.  Justo antes de la crisis, en pleno florecimiento del sector TI, las empresas basaban sus discursos estratégicos en grandes crecimientos anuales, baremos a través de los cuales eran medidos y evaluados por sus accionistas. El precio era el que daba valor a las cosas, pues los usuarios estaban dispuestos a pagar sin rechistar y las cuentas de resultados engordaban sin limitaciones. Sin embargo, dada la improbabilidad actual de alcanzar incrementos soñados de dos dígitos y que la situación ha supuesto un reordenamiento de los recursos y un replanteamiento de los conceptos, ha renacido con fuerza la palabra valor. Juan Antonio Zufiria, presidente de IBM, lo recalcó en la presentación de su primer año de gestión: “la crisis ha afectado menos al negocio del valor que al de commodity”.  El valor es el único argumento válido en estos momentos y la innovación está íntimamente relacionada con él. El sector TI, la sociedad, el mundo, han madurado y tienen que aprender -como señala Zufiria- a hacer más con menos, lo cual “es compatible con gastar menos e invertir en TI”. En su opinión, la Ley de Moore ha tenido que ver mucho ya que ha permitido obtener unos beneficios en productividad del 15 por ciento. Ése es el gran valor de la tecnología, conseguir ofrecer el mejor valor al mejor precio.    

La pyme y las TI

Que España es un país de pymes es un concepto tan consabido que en muchos casos ha adquirido tintes peyorativos. Culpa de ello tiene la visión caricaturesca -que cundió en el pasado- de empresas familiares entregadas religiosamente a su ganancia preparando el terreno para sus herederos naturales, en ocasiones hijos tarambanas y sin vocación que terminaban llevando el negocio al garete. Pero esto forma parte de una leyenda urbana, las empresas españolas, independientemente de su tamaño, son productivas y han sido capaces de sacar adelante este país, si bien el mérito se lo han arrogado completamente las multinacionales que desembarcaron en la década de los sesenta cuando el régimen de Franco inició su fase aperturista y otras que han venido posteriormente al calor de la globalización de los mercados. La pequeña empresa española de hoy ya mira las Tecnologías de la Información sin recelo. Los proveedores y fabricantes han tenido que hacer un gran esfuerzo en acercar su oferta y hacerle entender que la información es la materia prima de su trabajo. Las nuevas generaciones que rigen estas compañías son usuarias de redes sociales y comprenden la necesidad de funcionar con herramientas informáticas. Sociedades como Fundetec han ayudado a difundir el mensaje de la modernización y los proveedores TI van adaptando su oferta de gran cuenta a la pequeña empresa. Hay tecnología suficiente y no es cara, a la pyme ya no le vale el argumento económico victimista. La pequeña y mediana empresa debe dejar de ser susceptible al precio. Otra faceta que debe incentivar es el papel que puede desarrollar en Internet, dotando a su negocio de un brazo virtual con el que afrontar un mercado global que, en un principio puede abrumarle, pero que le abre un horizonte de oportunidades sin precedentes.

El Tablet Mac de Apple y los rumores

Gracias a Internet y a su poder de difusión oceánico, hay empresas que apenas necesitan publicitar sus productos. Basta con dejar caer el cebo con unos pocos detalles y los blogs se encargan del resto. Dicen que el rumor es la antesala de la noticia, pero en estos tiempos es incluso la sala de estar. Con Internet, los rumores han adquirido entidad propia y han ascendido de categoría. Si Microsoft fue el rey en utilizar el llamado vaporware, que consistía en generar expectativas en torno a un producto utilizando rumores filtrados convenientemente por la compañía, en la era de las redes sociales Apple y Google se llevan la palma del ‘correveidile’ tecnológico.  Es el caso del Tablet Mac (la versión del tablet PC de Houston)  que presumiblemente va a anunciar Apple en su evento anual en San Francisco y que aspira a tener la repercusión en el mercado del mismo iPhone. Hace una semana, este periodista solicitó información y una imagen al responsable de prensa de Apple en España, quien contestó que no había ninguna información oficial al respecto. Luego llegará MacWorld y presentarán el Tablet Mac y la nota de prensa correrá como la pólvora. Entonces todo será “muy oficial” y “muy Apple”, y el producto dará la vuelta al mundo con el gesto feliz de Steve Jobs. Pero no habrá palmaditas en la espalda a los bloggers por haberles preparado la puesta en escena.

Que España es un país de pymes es un concepto tan consabido que en muchos casos ha adquirido tintes peyorativos. Culpa de ello tiene la visión caricaturesca -que cundió en el pasado- de empresas familiares entregadas religiosamente a su ganancia preparando el terreno para sus herederos naturales, en ocasiones hijos tarambanas y sin vocación que terminaban llevando el negocio al garete. Pero esto forma parte de una leyenda urbana, las empresas españolas, independientemente de su tamaño, son productivas y han sido capaces de sacar adelante este país, si bien el mérito se lo han arrogado completamente las multinacionales que desembarcaron en la década de los sesenta cuando el régimen de Franco inició su fase aperturista y otras que han venido posteriormente al calor de la globalización de los mercados. La pequeña empresa española de hoy ya mira las Tecnologías de la Información sin recelo. Los proveedores y fabricantes han tenido que hacer un gran esfuerzo en acercar su oferta y hacerle entender que la información es la materia prima de su trabajo. Las nuevas generaciones que rigen estas compañías son usuarias de redes sociales y comprenden la necesidad de funcionar con herramientas informáticas. Sociedades como Fundetec han ayudado a difundir el mensaje de la modernización y los proveedores TI van adaptando su oferta de gran cuenta a la pequeña empresa.

Hay tecnología suficiente y no es cara, a la pyme ya no le vale el argumento económico victimista. La pequeña y mediana empresa debe dejar de ser susceptible al precio. Otra faceta que debe incentivar es el papel que puede desarrollar en Internet, dotando a su negocio de un brazo virtual con el que afrontar un mercado global que, en un principio puede abrumarle, pero que le abre un horizonte de oportunidades sin precedentes.

TI y proyectos internacionales

Cuando los datos animan a un derrotismo sin condiciones -ya tocamos los cuatro millones de parados y avanzamos sin remisión hacia los 4,5 millones -… Cuando los expertos no dan un maravedí por la política económica del Gobierno, que acaba de asumir la presidencia de turno de la UE con grandes intenciones pero en una disposición bastante débil para liderar Europa… Cuando el sector parece en hibernación por las fiestas y los temporales… Cuando cuesta levantarse más que nunca y poner la radio para escuchar las noticias…  Es el momento de rebelarse contra el pesimismo y poner la mirada en el horizonte. Los comentaristas señalan que 2010 será incluso más crudo que el que acabamos de cerrar, especialmente para países como España, Italia y Portugal donde la crisis global se ve agudizada por sus propias características de mercado. Pero hay que dejar de contemplarse el ombligo y ponerse manos a la obra. Como decía Picasso, “no sé qué es la inspiración, pero si me llega que pille trabajando”.  Estamos en el tiempo en que las TIC definen el futuro, y ya son pocos los que le niegan la mayor. Grandes operadoras, encabezadas por los Bell Labs de Alcatel y con la participación de varios gobiernos, se han unido para lanzar la plataforma Green Touch para construir redes que permitan unos ahorros energéticos descomunales; empresas locales como Indra y otras como Fujitsu protagonizan proyectos tecnológicos internacionales de gran calado, como el Cielo Único Europeo o el Proyecto ALMA en Chile para fotografiar el Universo. Lo importante es que las cosas se mueven dentro de la industria, y no hay que obsesionarse en que su velocidad de crucero no es la deseable. Poco a poco se irán animando los presupuestos de los CIOs y lo que no haya en recursos, habrá que resolverlo con el trabajo. Esta es la única receta que nos sacará del pozo.

La partida se juega en la ‘nube’

Entramos en 2010 y cloud computing vuelve a acaparar la atención del mercado tecnológico después de que el líder del software, Microsoft, haya llegado a un acuerdo con el número uno del sector TIC, Hewlett Packard, para poner sobre la mesa una oferta conjunta bajo el paraguas de la ‘nube’. Enmarcadas las organizaciones en una etapa de recortes presupuestarios, el cloud se perfila como la mejor opción para aquellos CIOs que buscan optimizar sus infraestructuras y ahorros de costes. Hasta ahora la ‘nube’ se ha considerado como una tendencia en ebullición y visión de futuro, pero en el panorama actual ya se presenta como una realidad; no hay suministradores que no conciban un proyecto para sus clientes sin tener en cuenta las posibilidades que transmite este modelo TI.

 

El reciente anuncio dado a conocer entre Microsoft y HP busca además acentuar una iniciativa en la que confluyen oferta y demanda. Se trata de un espaldarazo de imagen y de intenciones que cuenta con una inversión de 250 millones de dólares durante los próximos tres años. A buen seguro que a este acuerdo le seguirán otro tipo de planes de desarrollo similares, bien por medio de alianzas o promovidos de forma unilateral; y secunda a su vez a matrimonios como los protagonizados por Cisco, EMC y VMware, o el rubricado por la propia Oracle con la compra de Sun. No hay que dejar de lado el hecho de que el concepto Cloud ha sido acogido a un ritmo más lento de lo que algunos proveedores hubieran deseado. Su idea parte de almacenar información y aplicaciones en data centers remotos accesibles por Internet con algunas excelencias intrínsecas que se le atribuyen, como su capacidad de almacenamiento, virtualización y ahorro energético, y una ligación directa con SaaS, Utility y Grid Computing, conceptos de muy amplio alcance. Estas credenciales son las que van a acelerar su implantación en unas empresas que se gastarán unos 95.000 millones de dólares en cloud computing en 2011, lo que representaría el 60 por ciento del total de sus inversiones.

 Ante este panorama es evidente que estar en Cloud es un imperativo para cualquier proveedor y más durante 2010 toda vez que el mercado está señalando claramente en esa dirección.

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