Astic celebró días atrás su tradicional encuentro anual con las miras puestas en trasladar a todos los ámbitos de la Administración algunas de las inquietudes que, en materia tecnológica, rodean a las organizaciones de este sector. Los diferentes análisis que se pusieron sobre la mesa coincidieron en una premisa contundente: falla el modelo de servicios comunes que se desarrollan en el ámbito de la Administración Pública; un axioma que alude directamente a las dificultades que existen para lograr una optimización de procesos adecuada. Así, es cierto que los directivos TIC que componen la Administración inciden en las limitaciones del modelo actual, pero sin que ofrezcan una alternativa específica que permita avanzar en este terreno.
En sus conclusiones, estos profesionales subrayan la necesidad de aprovechar sinergias, ganar terreno en materia de interoperabilidad y dedicarse más al negocio para incrementar su productividad. Ante dichas premisas, se tiene la sensación de dinamismo y de que algo está a punto de ocurrir en el seno de la Administración. De hecho, estas proclamas son bienvenidas porque buena falta hace que muchos de estos profesionales perciban que, para cambiar el actual modelo y estructuras, haya que dar un paso al frente. E incluso en tiempos de crisis; ello no debe ser óbice si se tienen las ideas claras.
El problema radica en que por más que se quiera tener un compromiso encaminado a tecnificar la Administración y fomentar la Sociedad de al Información, hay carencias concretas de, por el momento, difícil respuesta. Como vía de solución, los directivos TIC que representan al sector público demandan algo que es común al CIO de la empresa privada, esto es, tener mayor peso dentro de la organización y estar presentes en los Comités de Dirección como buenos conocedores de los procesos. ¿Es la salida a muchos de los problemas tecnológicos de la Administración? El profesional así lo cree, aunque no los órganos directivos. Es cierto que un perfil TIC entiende más los procesos y puede adecuar éstos a las necesidades del negocio. Sin embargo, hay que saber ver que hablamos de un sector con limitaciones evidentes a nivel organizativo y productivo, donde las Tecnologías de la Información se encuentran relegadas a un papel secundario muy lejos del que debería desempeñar para estimular de la productividad empresarial.
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