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NO SIN MI MÓVIL

Quién no recuerda, hace unos deicisiete años, que el móvil era un artículo de lujo, aparatoso y caro, que funcionaba a trancas y barrancas. Este aparato exclusivo de ejecutivos empezó a extenderse por nuestro país a finales de los noventa, cuando lo regalaban incluso en los supermercados. De aquella exclusividad pasamos al polo opuesto. Ahora resulta extravagante la persona que no lleva un móvil consigo, y nos parece incomprensible que argumente su autosuficiencia para no utilizarlo, cuando al principio el que parecía autosuficiente era el usuario. Un estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones  (ITU) acaba de confirmar que dos de cada tres personas del planeta Tierra posee un móvil. Según sus datos, a finales de 2010 habrá 4.600 millones de abonados, lo que representará el 67 por ciento de la población. Si en los últimos años los expertos se han estado devanando los sesos sobre qué dispositivo reinaría en el siglo XXI, está claro que el móvil tiene muchas bazas para conseguirlo, toda vez que ha sido la  tecnología que más rápidamente ha sido adoptada por la humanidad.

Y llegó Simo…con Windows 7

¿Llegó Simo con Windows 7? o ¿Windows 7 llegó con Simo? Nunca lo sabremos…; si acaso, tendremos que esperar a la edición de 2010 de la feria para obtener la respuesta. La realidad es que el planteamiento no será similar al de este año; no es probable que Steve Ballmer acelere una ‘update’ de su sistema operativo con objeto de que sea presentada en España en el marco de Simo. Ante estas premisas, los responsables de digerir las conclusiones del actual evento y de analizar si ha cumplido con las expectativas previstas, quizás tengan de nuevo que replantearse qué hacer para que Simo vuelva a acaparar los titulares en los telediarios nacionales. Tras la laguna que supuso 2008 y el vacío que dejó en el sector su no celebración, la expectación ante su devenir era creciente y estaba en el aire el resultado que tendría entre los visitantes su ‘profesionalización’. Este supuesto cambio de tendencia ha sido eso, supuesto, porque durante los tres días de Simo -laborables-, aunque es cierto que no se ha observado el derrame por sus pasillos de visitantes curiosos ni a adolescentes buscando el ‘souvenir’ de turno, ni tampoco la espectacularidad de algunos stands que servían de reclamo para el consumista ocioso, el contenido dirigido al directivo no ha sido lo atrayente que de él se esperaba. Las empresas promotoras de las jornadas advertían demasiadas sillas vacías en sus salas de conferencias, -de hecho, alguna tuvo que ser suspendida por falta de asistencia-; y al analizar los espacios empresariales en los pabellones la diferencia en el mensaje con respecto a ediciones anteriores no era palpable. Simo ha reaparecido aligerada en cuanto a tamaño y su profesionalidad como argumento ha quedado velada. El tan manido mensaje de que una feria sectorial es necesaria para todos es obvio, pero Simo no se consolidará de nuevo sin que lo apoye el sector en su conjunto, principalmente proveedores y asociaciones -tanto empresariales como de directivos-; estas últimas ausencias notables durante la reciente edición. Y es el comité organizador de la feria el que debe liderar este acercamiento yendo de la mano de agentes heterogéneos porque en 2010 Windows 7 ya no estará como compañero de viaje.

El viaje de la Banca

La banca disminuirá sus inversiones en Tecnologías de la Información durante 2009 en un cinco por ciento. Un dato desalentador que refrenda la reordenación que se está materializando en este colectivo de empresas y que, sin remedio, toca en la línea de flotación de sus presupuestos tecnológicos. De manera tradicional el financiero ha sido un área que ha tirado del carro en el ámbito de las TIC, proporcionando desarrollos innovadores y referentes para otro tipo de segmentos de actividad. Sin embargo, ha llegado un momento en el que perciben que hay que optimizar en mayor grado los recursos disponibles y destinarlos a aspectos básicos de su ‘core’. En un marco que se cimienta en alcanzar metas concretas como multicanalidad o gestión de servicio y satisfacción del cliente, la búsqueda de eficiencia y el recorte de costes han prevalecido como criterios de ejecución. La pregunta que a partir de estos momentos flota en el ambiente es si esta política de actuación viene para instalarse; si ha llegado el instante en el que la contención protagonizará las iniciativas tecnológicas. Este enigma que se plantea tendrá su cumplida respuesta a medio plazo. Pero sin pecar de optimistas, resulta necesario hacer un acto de fe con el sector financiero, que ha demostrado saber anticiparse al resto en capítulos tan apremiantes como son la modernización de sus infraestructuras.Como trasfondo de la realidad actual, se observa que la banca percibe necesidades de globalización e internacionalización y que el componente estratégico y de negocio ocupa el primer plano de las preocupaciones. Ante esta premisa hay que tener en cuenta a su vez que la eficiencia en la banca está demostrada; de hecho está por encima de la que se aporta en otros países. Todo ello como resultado de una pertinaz apuesta por la inversión en tecnología, con la I+D+i como punta de lanza, y con la adopción de desarrollos TIC de vanguardia.Es importante que la banca no desvíe su rumbo ejemplar con la vista puesta en el largo plazo, y que no quede trabada por limitaciones coyunturales, que podrían hipotecar su futuro. La obsesión por el beneficio inmediato no debe ser la brújula que la guíe en este viaje.

Un Simo profesional

Voy camino de Simo, como tantos años atrás, en un peregrinar a una meca de las TI que ya no es tanta meca, pero que busca su razón de ser tras el batacazo del año pasado, cuando las multinacionales decidieron en tromba no acudir a la feria. Ha pasado un año, ha cambiado la cara del máximo responsable, ahora es María Valcarce la persona que lidera el cambio, con un enfoque -por fin- profesional y protagonizado por el networking, la socialización de los agentes TI. El ‘toque profesional’ se ha notado desde que se enfila con el coche la avenida de 25 de Septiembre: ¿dónde quedaron los atascos? ¿dónde la desesperación por llegar a punto a la primera rueda de prensa? ¿dónde las discusiones con el personal de parking para que te dejen aparcar en la zona reservada para la prensa. La acreditación por suerte no me llevado tiempo, aunque muchos colegas no han corrido la misma suerte. Yo no sé si esto es un preludio de un Simo más austero y menos rimbombante. Pero, con el ambiente de la crisis flotando en el ambiente, todos cruzamos los dedos para que empiece a funcionar. Microsoft nos aguarda con el lanzamiento del año. Una María Garaña radiante suelta el speech para presentar la nueva criatura. En su pabellón, 53 partners con espacio propio atienden las preguntas de los visitantes. En el pabellón 9, HP se lleva la palma con su puesta en escena. El príncipe con toda su comitiva, con los reporteros gráficos sacando la lengua, recorre los stands más emblemáticos. Un apoyo oficial, a ver si esta feria remonta para bien de todos los que sufrimos y vivimos de este sector.

España busca liderar en Europa

España no es, al menos de momento, uno de los referentes en la esfera europea en Sociedad de la Información. Y no lo es porque las inversiones para alcanzar dicho objetivo no han sido las idóneas, ni porque se ha estimulado lo suficiente la innovación y el desarrollo, ni tampoco debido a que falta concienciación en muchos ámbitos sociales de este país; por no hablar del poco interés y calado que ha tenido estos años atrás en estratos empresariales concretos: el ejemplo más palpable es el de la pyme. Pero bajo este perímetro en el que se desenvuelve la Sociedad de la Información en España, nos encontramos también con lustrosas acometidas por parte de la Administración en busca de dar un salto definitivo que le haga recuperar el camino perdido. En nuestro país los intentos no terminan de fructificar en su globalidad pese a reconocidas prácticas puestas en marcha en los últimos años; con la seguridad además de que la próxima aprobación de Presupuestos -previsiblemente congelados en materia TIC- no resultará un acicate que estimule las inversiones durante 2010. Sin embargo, como parte de una iniciativa de calado internacional, nuestro país pretende invitar a sus homólogos europeos para sentar las bases futuras en Sociedad de la Información a nivel continental. Se presenta como una alternativa y complemento que busca aunar esfuerzos, intereses y, seguramente, presupuestos. Días atrás el Secretario de Industria, Francisco Ros, lanzaba una propuesta en este sentido para crear una nueva estrategia europea en Sociedad de la Información de cara a los próximos cinco años.Están todavía por definir los principales argumentos y los interrogantes están sobre la mesa. En cualquier caso, se quiere dejar patente el compromiso español en Sociedad de la Información, al menos como mensaje y en un mercado (como el europeo) que también nos atañe, aunque no sea tan directamente como a nivel local. Y además, con ánimos de liderazgo. Es de reconocer esta actitud que muestra la Administración para hacer conjugar los intereses de diferentes territorios en administración electrónica, sistemas de salud o contenidos digitales. Pero esta actitud, con el consiguiente liderazgo, también debería ser mucho más consistente y efectiva dentro de nuestro propio entorno.

Nombres propios

La vuelta a la realidad del sector tecnológico denota síntomas de continuidad. Las cosas parecen que siguen en su sitio con la crisis presente como trasfondo y con las compañías mirando con cierta esperanza el devenir de los acontecimientos en estos meses que tienen por delante antes de finalizar ejercicio. Pero también permanecen ciertos avatares que empapan de actualidad a las empresas TIC, como es la paulatina ‘desaparición’ de algunos de los principales espadas de las organizaciones; cambios en este caso que afectan a las cúpulas directivas de estas organizaciones y que dejan entrever que es una práctica que parece no tener freno.

Mauricio Lapastora es el caso más reciente, que ha salido del organigrama de Fujitsu después de la integración de ésta con su hermana Technology Solucions. Pero no es un caso aislado. Si nos detenemos en visualizar la fotografía de estas empresas hace un año, vemos que nombres representativos ligados a las TIC durante los últimos años han dejado de tener protagonismo, en unos casos por procesos de fusión, en otros por una evolución lógica y en otros simplemente porque parece que las multinacionales han dejado de considerar al directivo como valor intrínseco y sí como moneda de cambio para hacer frente a sus propios números. Si se echa la vista atrás nos encontramos con ejemplos como los de Dell y la marcha de Gabriel Cerrada, la salida de Joaquín Ochoa de Sun Microsystems, Antonio Alemán de Vodafone, o la misma Amparo Moraleda de IBM. Cada caso con sus peculiaridades, es cierto. Por otro lado, en esa misma foto, otras novedades han movido casi definitivamente el panorama: con María Garaña al frente de Microsoft, José Antonio de Paz en HP o Félix del Barrio en Oracle; todos ellos llegan al promocionar sus antecesores.

 Las correcciones puestas en marcha en la dirección de las empresas tecnológicas denota que nos encontramos en una etapa de ajustes; se buscan soluciones a un periodo inestable, en el que los personalismos no parecen estar en su mejor momento.

Una oportunidad para la innovación

Especialización, calidad, rapidez y costes laborales más bajos son fundamentos que arrastran una corriente que, en nuestro país, está cada vez más en boga, definiendo lo que se ha llamado en denominar ‘Factorías de Software’. A principios de esta década, las tecnológicas miraban a Madrid y Barcelona como lugares prioritarios para ampliar sus vías de innovación en esto del desarrollo de software; sin embargo, una vez se analizaron las ventajas que pueden ofrecer otras ubicaciones, ya sean económicas o sociales -son básicos los acuerdos con universidades locales como germen de nuevos profesionales-, decidieron emprender una nueva etapa que se encuentra en plenitud expansiva. El salto evolutivo es palpable: el número de centros asciende actualmente a 77, facturan 376 millones de euros y emplean a cerca de 11.000 trabajadores. Cualquier proveedor que se precie está inmerso en un proyecto de estas características.

Tampoco hay que dejar de lado el hecho de que España está abriendo camino y se posiciona como uno de los países más avanzados en este terreno, ya sea en cuanto a número como en lo relativo a la calidad que ofrece. Aetic, sin ir más lejos, ha puntualizado este hecho y constata que, tras Francia, se sitúa en segundo lugar por sus niveles de calidad. Este paso supone un rebrote de la actividad tecnológica en nuestro país por medio de una ruta que siempre ha sido mancillada, como es la del desarrollo y la innovación. Aun así, no hay que dejar de lado otra realidad; ésta revela que el negocio internacional que proviene de las factorías de software españolas apenas sobrepasa el 5 por ciento. Y un apunte más, relativo al enorme peso que tiene la Administración Pública -excesivo sería más exacto decir- (aunque hay que entender su participación en la puesta en marcha de una gran parte de las Factorías), toda vez que acapara el 80 por ciento de los contratos.

El futuro se presenta prometedor para este mercado, al menos si se piensa en el corto plazo. El apoyo de las Comunidades Autónomas está siendo clave para estimular la actividad regional TIC y el empleo, pero es innegable que la empresa privada debe servir como acicate para una industria que puede experimentar un proceso de desaceleración a medio plazo; la fuerte competencia de otros países hace además peligrar que llegue a su plenitud y madurez.

Innovación deficiente

Un año más nos hemos asomado al balcón de la innovación con sensación de vértigo. Después de observar los resultados del tradicional análisis que efectúa Cotec sobre el panorama de la I+D+i en España, la preocupación por su progreso continúa patente. Es cierto que algunos indicadores que se han mostrado en esta ocasión subrayan claramente el avance que han experimentado las prácticas innovadoras que se han puesto en marcha tanto desde el ámbito público como desde el privado; en ambos casos se constata además un crecimiento de las inversiones que supera los dos dígitos. Pero la sensación generalizada que perciben los analistas coincide en describir un horizonte que se aleja del optimismo que se pudiera transmitir. En primer lugar porque, según afirman, persiste la lacra de no implicar más directamente la innovación tecnológica con el tejido productivo y económico nacional. Y como resultado, van más allá y pronostican que, como derivación de esta pauta de conducta, entraremos en ‘un retroceso en la evolución del sistema español de innovación’, como se cita textualmente.

 

Cuando se cotejan los datos de nuestro país con los de otros países de nuestro entorno, las conclusiones no suelen ser excesivamente halagüeñas; aun a sabiendas de que la voluntad por equiparar esfuerzos siempre ha estado presente. Es por ello quizás que, ante unas perspectivas como las que se nos presentan, el recelo continuará con el desánimo de muchos de los sectores y organizaciones implicados.

 Apostar por la tecnología y la innovación en época de crisis debe servir como estímulo para avanzar y desarrollarse en el camino marcado. Esta es una máxima que se debe alentar con objeto de que, en lo posible, contribuya a la recuperación económica general. El problema añadido es que la innovación no cala en todos los segmentos de actividad por igual. Y si nos centramos en el espacio tecnológico, la conclusión es desesperanzadora ante el poco peso, salvo honrosas excepciones, que tiene la innovación generada desde este sector en España. Y no es conveniente ser paciente, a pesar de que desde la propia Cotec se exponga que ya se cuenta con una sólida base para construir un sistema de innovación. Este país lleva así muchos años y, sin desmerecer ciertos pasos dados, los resultados distan mucho de ver cómo se materializa la competitividad tecnológica e innovadora en las empresas españolas.

WINDOWS 7 SIN EXPLORER

Después de años de polémicas y de alguna que otra dura sanción económica a Microsoft por parte de la Comisión Europea, la firma de Redmond ha preferido curarse en salud anunciando que Windows 7 se venderá en el continente europeo sin incorporar el navegador Explorer.  Al parecer la presión de la CE ha sido bastante grande, hasta el punto de que Microsoft se haya replegado de su principal argumento de defensa acerca de que el navegador forma parte integrada de Windows. Lo bueno de este anuncio, es que Explorer tendrá que batirse el cobre en igualdad de condiciones con su competencia, especialmente Firefox, y en un término secundario, Chrome y Opera. También servirá de barómetro de cuál es el explorador que es preferido en situación de neutralidad y veremos si las cuotas de mercado se varían sensiblemente. Aunque para esto habrá que esperar más allá del 22 de octubre, fecha prevista de lanzamiento del nuevo sistema operativo, que viniendo de Microsoft seguro que concita divergencia de opiniones.

BING, EL NUEVO BUSCADOR DE MICROSOFT

Entre Google y Microsoft debe haber algo más que ‘profesional’, porque tratan de responder con contundencia a la mejor arma de su competidor. El pasado año fue Google quien lanzó Chrome, un navegador rápido y resolutivo dirigido contra la línea de flotación de Internet Explore, si bien sus efectos todavía no se han dejado ver. Ahora es Microsoft el que porfía de nuevo con un buscador que toma el nombre de Bing (nombre que finalmente ha triunfado sobre el inicial Kumo y que viene a sustituir a Live Search) para tratar de desbancar, si está dentro de lo probable, al buscador por antonomasia. La empresa de Redmond ha puesto toda la carne en el asador con este buscador que el 3 de junio hace su estreno oficial. La interfaz gráfica es mucho más atractiva que la ‘rústica’ de Google y más acorde con estos tiempos. Aparece personalizado en lo que se refiere a idioma y país. Aparte de su rapidez, nos ha parecido reseñable la búsqueda de imágenes, que nos trae recuerdos de Picasa de Google, lo cual no deja de ser curioso. Pero son los gajes del mercado, ¿qué mejor manera de competir con tu rival sino utilizando sus propias armas?

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