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La partida se juega en la ‘nube’

Entramos en 2010 y cloud computing vuelve a acaparar la atención del mercado tecnológico después de que el líder del software, Microsoft, haya llegado a un acuerdo con el número uno del sector TIC, Hewlett Packard, para poner sobre la mesa una oferta conjunta bajo el paraguas de la ‘nube’. Enmarcadas las organizaciones en una etapa de recortes presupuestarios, el cloud se perfila como la mejor opción para aquellos CIOs que buscan optimizar sus infraestructuras y ahorros de costes. Hasta ahora la ‘nube’ se ha considerado como una tendencia en ebullición y visión de futuro, pero en el panorama actual ya se presenta como una realidad; no hay suministradores que no conciban un proyecto para sus clientes sin tener en cuenta las posibilidades que transmite este modelo TI.

 

El reciente anuncio dado a conocer entre Microsoft y HP busca además acentuar una iniciativa en la que confluyen oferta y demanda. Se trata de un espaldarazo de imagen y de intenciones que cuenta con una inversión de 250 millones de dólares durante los próximos tres años. A buen seguro que a este acuerdo le seguirán otro tipo de planes de desarrollo similares, bien por medio de alianzas o promovidos de forma unilateral; y secunda a su vez a matrimonios como los protagonizados por Cisco, EMC y VMware, o el rubricado por la propia Oracle con la compra de Sun. No hay que dejar de lado el hecho de que el concepto Cloud ha sido acogido a un ritmo más lento de lo que algunos proveedores hubieran deseado. Su idea parte de almacenar información y aplicaciones en data centers remotos accesibles por Internet con algunas excelencias intrínsecas que se le atribuyen, como su capacidad de almacenamiento, virtualización y ahorro energético, y una ligación directa con SaaS, Utility y Grid Computing, conceptos de muy amplio alcance. Estas credenciales son las que van a acelerar su implantación en unas empresas que se gastarán unos 95.000 millones de dólares en cloud computing en 2011, lo que representaría el 60 por ciento del total de sus inversiones.

 Ante este panorama es evidente que estar en Cloud es un imperativo para cualquier proveedor y más durante 2010 toda vez que el mercado está señalando claramente en esa dirección.

Despierta la supercomputación

Tradicionalmente se ha dicho que España está rezagada en labores científicas y de investigación; y es cierto que se han echado en falta proyectos que desmientan esta tesis. Sin embargo, también es justo reconocer que los esfuerzos por solventar las carencias en este terreno se han ido acentuando con el paso del tiempo. Un ejemplo, con tintes cargados de optimismo, es el que acaba de dar el sector de las Tecnologías de la Información para acometer desarrollos concretos que estimulen la práctica científica. En concreto, han sido dos anuncios paralelos realizados por HP e IBM los que han hecho despertar grandes expectativas; ambos están ligados a la supercomputación y representan escalar un nuevo peldaño que pueda situar a este país entre las principales referencias mundiales. Este tipo de noticias son las que hacen que percibamos avances concretos de la mano de las tecnologías; su aplicación a actividades que permitan cimentar tanto la sociedad de la información como del conocimiento. Los anuncios de HP e IBM contemplan a su vez una asociación muy estrecha con el ámbito universitario, algo considerado clave si se quiere que los centros docentes actúen como núcleos para el desarrollo.

Pero al margen de estos picos de ilusión, no hay que olvidar que la investigación continúa siendo una asignatura pendiente en España, con baremos de inversión por debajo de la media europea. Es obvio reconocer que sólo mediante la adopción de tecnología de vanguardia -algo que encarna la supercomputación-, el país será capaz de avanzar en terrenos heterogéneos, sea energía, matemáticas, finanzas o geofísica, por poner ejemplos representativos. Es así que iniciativas como las descritas hacen que España tome mayor conciencia de lo relevante que es disponer de sistemas avanzados de supercomputación. No es preciso situarse a la par del Laboratorio de Los Alamos del departamento de Energía de EEUU y sus más de mil billones de operaciones de cálculo por segundo (petaflop) -primera del ranking-; aunque empieza a ser significativo el hecho de que sean cinco los superordenadores instalados en España dentro del Ranking 500 (uno de IBM -en el puesto 60- y otros cuatro más de HP). Unos datos para la galería, pero también abren un curso de luz para el futuro.

¿Llega el eDNI?

Estos días atrás se han prodigado mensajes provenientes de la administración española en torno a la llegada o, mejor dicho, extensión, del DNI electrónico. Porque no es que esta plataforma de interactividad entre ciudadanos y administración haga acto de aparición -son ya varios los años en los que muchos españoles lo tienen entre sus manos-, sino que el objetivo se encamina a hacer realmente efectivo su uso. El interrogante inicial enjuicia uno de los proyectos más laureados tanto dentro de nuestro país como fuera de nuestras fronteras. Por un lado, su labor pionera no tiene discusión alguna; de hecho, es muy probable que, incluso, como dictamina la propia administración, se llegue a los 14 millones de tarjetas a finales de este año. Pero en este caso la cantidad no ofrece garantías de éxito, algo que es palpable dentro de las máximas instancias. Y por otro lado, hay que tener en cuenta que su lanzamiento inicial se utilizó principalmente como resorte mediático y arma destinada a estimular la Sociedad de la Información… y ahí se quedó. A partir de ese momento pasó una travesía por el desierto, carente de efectividad, aplicaciones que lo secundaran, servicios telemáticos complementarios ni interacción alguna con los mecanismos y organizaciones administrativos. Como resultado, el ‘¿para qué sirve?’, ha sido una proclama demasiado extendida que no ha hecho más que levantar la voz de alarma ante su escasa aceptación.

 

Ahora parece que el DNI electrónico llega, o así se quiere transmitir, y es que concienciar a la sociedad en su conjunto para incrementar su utilización era algo ineludible. Se quiere arropar el eDNI con acciones publicitarias, formación, demostraciones, distribución gratuita de lectores, folletos informativos; todo ello apoyado en una Web que actúe como soporte. Es perfecto para arropar a esta nueva forma de identidad digital. Pero subyace otra pregunta: ¿por qué no se hizo cuando se debería haber hecho?, toda vez que la sensación que queda es que se ha tirado a la papelera un tiempo demasiado valioso. Esperemos en cualquier caso que, ahora sí, llegue de verdad el eDNI con servicios electrónicos disponibles e interacción con/y entre, las diferentes administración públicas.

El viaje de la Banca

La banca disminuirá sus inversiones en Tecnologías de la Información durante 2009 en un cinco por ciento. Un dato desalentador que refrenda la reordenación que se está materializando en este colectivo de empresas y que, sin remedio, toca en la línea de flotación de sus presupuestos tecnológicos. De manera tradicional el financiero ha sido un área que ha tirado del carro en el ámbito de las TIC, proporcionando desarrollos innovadores y referentes para otro tipo de segmentos de actividad. Sin embargo, ha llegado un momento en el que perciben que hay que optimizar en mayor grado los recursos disponibles y destinarlos a aspectos básicos de su ‘core’. En un marco que se cimienta en alcanzar metas concretas como multicanalidad o gestión de servicio y satisfacción del cliente, la búsqueda de eficiencia y el recorte de costes han prevalecido como criterios de ejecución. La pregunta que a partir de estos momentos flota en el ambiente es si esta política de actuación viene para instalarse; si ha llegado el instante en el que la contención protagonizará las iniciativas tecnológicas. Este enigma que se plantea tendrá su cumplida respuesta a medio plazo. Pero sin pecar de optimistas, resulta necesario hacer un acto de fe con el sector financiero, que ha demostrado saber anticiparse al resto en capítulos tan apremiantes como son la modernización de sus infraestructuras.Como trasfondo de la realidad actual, se observa que la banca percibe necesidades de globalización e internacionalización y que el componente estratégico y de negocio ocupa el primer plano de las preocupaciones. Ante esta premisa hay que tener en cuenta a su vez que la eficiencia en la banca está demostrada; de hecho está por encima de la que se aporta en otros países. Todo ello como resultado de una pertinaz apuesta por la inversión en tecnología, con la I+D+i como punta de lanza, y con la adopción de desarrollos TIC de vanguardia.Es importante que la banca no desvíe su rumbo ejemplar con la vista puesta en el largo plazo, y que no quede trabada por limitaciones coyunturales, que podrían hipotecar su futuro. La obsesión por el beneficio inmediato no debe ser la brújula que la guíe en este viaje.

España busca liderar en Europa

España no es, al menos de momento, uno de los referentes en la esfera europea en Sociedad de la Información. Y no lo es porque las inversiones para alcanzar dicho objetivo no han sido las idóneas, ni porque se ha estimulado lo suficiente la innovación y el desarrollo, ni tampoco debido a que falta concienciación en muchos ámbitos sociales de este país; por no hablar del poco interés y calado que ha tenido estos años atrás en estratos empresariales concretos: el ejemplo más palpable es el de la pyme. Pero bajo este perímetro en el que se desenvuelve la Sociedad de la Información en España, nos encontramos también con lustrosas acometidas por parte de la Administración en busca de dar un salto definitivo que le haga recuperar el camino perdido. En nuestro país los intentos no terminan de fructificar en su globalidad pese a reconocidas prácticas puestas en marcha en los últimos años; con la seguridad además de que la próxima aprobación de Presupuestos -previsiblemente congelados en materia TIC- no resultará un acicate que estimule las inversiones durante 2010. Sin embargo, como parte de una iniciativa de calado internacional, nuestro país pretende invitar a sus homólogos europeos para sentar las bases futuras en Sociedad de la Información a nivel continental. Se presenta como una alternativa y complemento que busca aunar esfuerzos, intereses y, seguramente, presupuestos. Días atrás el Secretario de Industria, Francisco Ros, lanzaba una propuesta en este sentido para crear una nueva estrategia europea en Sociedad de la Información de cara a los próximos cinco años.Están todavía por definir los principales argumentos y los interrogantes están sobre la mesa. En cualquier caso, se quiere dejar patente el compromiso español en Sociedad de la Información, al menos como mensaje y en un mercado (como el europeo) que también nos atañe, aunque no sea tan directamente como a nivel local. Y además, con ánimos de liderazgo. Es de reconocer esta actitud que muestra la Administración para hacer conjugar los intereses de diferentes territorios en administración electrónica, sistemas de salud o contenidos digitales. Pero esta actitud, con el consiguiente liderazgo, también debería ser mucho más consistente y efectiva dentro de nuestro propio entorno.

Innovación deficiente

Un año más nos hemos asomado al balcón de la innovación con sensación de vértigo. Después de observar los resultados del tradicional análisis que efectúa Cotec sobre el panorama de la I+D+i en España, la preocupación por su progreso continúa patente. Es cierto que algunos indicadores que se han mostrado en esta ocasión subrayan claramente el avance que han experimentado las prácticas innovadoras que se han puesto en marcha tanto desde el ámbito público como desde el privado; en ambos casos se constata además un crecimiento de las inversiones que supera los dos dígitos. Pero la sensación generalizada que perciben los analistas coincide en describir un horizonte que se aleja del optimismo que se pudiera transmitir. En primer lugar porque, según afirman, persiste la lacra de no implicar más directamente la innovación tecnológica con el tejido productivo y económico nacional. Y como resultado, van más allá y pronostican que, como derivación de esta pauta de conducta, entraremos en ‘un retroceso en la evolución del sistema español de innovación’, como se cita textualmente.

 

Cuando se cotejan los datos de nuestro país con los de otros países de nuestro entorno, las conclusiones no suelen ser excesivamente halagüeñas; aun a sabiendas de que la voluntad por equiparar esfuerzos siempre ha estado presente. Es por ello quizás que, ante unas perspectivas como las que se nos presentan, el recelo continuará con el desánimo de muchos de los sectores y organizaciones implicados.

 Apostar por la tecnología y la innovación en época de crisis debe servir como estímulo para avanzar y desarrollarse en el camino marcado. Esta es una máxima que se debe alentar con objeto de que, en lo posible, contribuya a la recuperación económica general. El problema añadido es que la innovación no cala en todos los segmentos de actividad por igual. Y si nos centramos en el espacio tecnológico, la conclusión es desesperanzadora ante el poco peso, salvo honrosas excepciones, que tiene la innovación generada desde este sector en España. Y no es conveniente ser paciente, a pesar de que desde la propia Cotec se exponga que ya se cuenta con una sólida base para construir un sistema de innovación. Este país lleva así muchos años y, sin desmerecer ciertos pasos dados, los resultados distan mucho de ver cómo se materializa la competitividad tecnológica e innovadora en las empresas españolas.

Promesas que cumplir

El debate del Estado de la Nación actúa por desgracia como escaparate para los contendientes que se dan cita en el Congreso de los Diputados. Entre cruce y cruce de acusaciones entre los diversos representantes de los Partidos Políticos, que salpica a todos por igual, prevalecen en muchos casos las promesas provenientes del presidente del Gobierno, único con esa facultad y posibilidad. Pero sin entrar a analizar todas las medidas que se anuncian en este tipo de actos, sí conviene resaltar en esta ocasión una que implica directamente al sector TIC; más que por el anuncio en sí mismo, por el hecho de que desde el Ejecutivo se otorgue cierta relevancia al papel que éstas desempeñan y deben ejercer en la infraestructura socio-económico actual.

El mensaje que lanzó Rodríguez Zapatero hizo hincapié en la necesidad de fomentar el uso de las tecnologías en las aulas poniendo un ordenador portátil a cada uno de los alumnos de Primaria y Secundaria; algo que estaría acompañado del uso de pizarras digitales y conexión inalámbrica a Internet. Justo es decir que una declaración de intenciones de estas características incentiva tanto al propio sector como al usuario de a pie, quien percibe de una forma tajante -y mediática- que las TIC están ahí para quedarse y son una herramienta imprescindible en nuestro devenir diario.

Pero por otro lado, es de relieve tomar también en consideración otro trasfondo que subyace en torno a esta proclama, porque desde el Gobierno se percibe que las inversiones en TI tienen que servir para estimular y recuperar a la economía. Las pretensiones se sustentan en fortalecer la industria informática nacional: desarrollo de software, conocimiento, formación… con objeto “de que sirva para complementar al turismo y a la construcción como pilares de la economía”, según Zapatero. La carta de intenciones está ya sobre la mesa y parece que no se circunscribirá sólo al mundo educativo, sino que el alcance tendrá un mayor calado. En este contexto queda por definir el ‘cuándo’, el ‘cómo’ y el ‘cuánto’, porque habrá que mantener una postura vigilante ante las etapas que se irán desarrollando para lograr el objetivo marcado. Sin embargo, el voto de confianza es necesario por parte de todos con objeto de situar a las TIC como un pilar básico de nuestro tejido industrial y económico.

Demanda de ayudas al sector

Días atrás AETIC, con el apoyo manifiesto de la CEOE, ha querido desvelar algunas de las claves que permitirán solventar en parte la actual coyuntura económica. Jesús Banegas, presidente de Aetic, expuso su visión al respecto: “la salida de la crisis sólo puede ser digital”. Como transfondo de este llamamiento se palpa la principal demanda, la cual insta al Gobierno a incrementar sus partidas presupuestarias en Tecnologías de la Información. En esta ocasión, la patronal del sector ha estado secundada por muchos de los pesos pesados del ámbito proveedor con el objetivo evidente de ‘forzar’ este mayor compromiso de la Administración.

 

Las intenciones del sector, representado por Aetic, se pueden considerar legítimas al querer mitigar las penas de una actividad que atraviesa por una delicada situación. Sin embargo, las inversiones que solicitan para las TIC deberán provenir tanto desde el sector público como del privado; y que éstas aumenten no reside sólo en realizar una proclama en modo de arenga dirigida principalmente a la Administración. Esta difícil travesía hay que recorrerla de la mano, pero con un mayor compromiso de todas las partes y siendo capaces de escenificar entornos específicos de trabajo.

S@nidad ¿electrónica?

No se puede negar que la Administración Pública quiere rubricar las iniciativas puestas en marcha en nuestro país con objeto de estimular la llegada de la Sociedad de la Información. Proyectos ligados a la Agencia Tributaria, Seguridad Social, Catastro, firma y facturación electrónicas; así como a las redes de comunicaciones SARA o 060, ejercen como principales referentes con mayor o menor éxito en su recorrido. Y no hay que dejar de lado el programa ‘Sanidad en Línea’, enmarcado en el Plan Avanza y con cerca de tres años de vigencia, que se ha constituido en punta de lanza para afianzar la tan esperada administración electrónica.

 Sanidad en Línea refleja tanto el éxito como las dificultades que subyacen en el desarrollo de los servicios públicos; por un lado, conviene acentuar el incremento inversor para que las TIC tengan mayor presencia en el ámbito sanitario y su alto grado de ejecución. En cambio, no hay que olvidar que las diferentes administraciones siguen caminos dispares y que la interoperabilidad es una de las lacras constantes que frena su evolución; ello es un hecho consabido, por lo que la administración determina, para el futuro de este programa, crear un nodo de interoperabilidad además de mejoras en la receta electrónica. Así, se observan, como en pasos dados con anterioridad, unas intenciones presupuestarias y de implantación dignas de resaltar; lo que se espera es que la ejecución, en esta ocasión, dé resultados tangibles, en mayor medida que los percibidos hasta la fecha.

El CIO ante el cambio

COMPUTING España ha mantenido un contacto directo durante los últimos días con algunos de los principales CIOs de este país con objeto de constatar sus impresiones relacionadas con su posicionamiento en la organización, presupuestos previstos para 2009 y, en definitiva, su visión ante el cambio. Cambio, por otro lado, que ya es palpable. El CIO se enfrenta a un nuevo escenario donde optimizar los procesos adquiere especial relevancia junto con la necesidad de adaptación a los nuevos modelos de negocio. El responsable TIC mira de frente además a restricciones presupuestarias evidentes. Darwin se hacía el siguiente interrogante: ¿es posible adaptarse a los cambios? La respuesta es sabida por todos: ‘no sobrevive la especie más fuerte ni más inteligente, sino aquella que se adapta mejor al cambio’. En este debate se encuentra el CIO en estos momentos con una puerta abierta que debe traspasar si desea modificar su rol dentro de la organización y estar cerca del máximo nivel de decisión. Y deberá hacer suyas las nuevas políticas estratégicas de la empresa y asumir un rol diferencial y de peso; es, en definitiva, el camino obligado hacia el cambio.

 También el ahorro de costes al que se enfrenta de cara a 2009 es significativo. Las previsiones a la baja se sitúan entre el 2 y 3 por ciento como la perspectiva de ‘hacer más con menos’ y, evidentemente, este panorama implicará un reajuste obligado.

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