El modelo de la Administración

Astic celebró días atrás su tradicional encuentro anual con las miras puestas en trasladar a todos los ámbitos de la Administración algunas de las inquietudes que, en materia tecnológica, rodean a las organizaciones de este sector. Los diferentes análisis que se pusieron sobre la mesa coincidieron en una premisa contundente: falla el modelo de servicios comunes que se desarrollan en el ámbito de la Administración Pública; un axioma que alude directamente a las dificultades que existen para lograr una optimización de procesos adecuada. Así, es cierto que los directivos TIC que componen la Administración inciden en las limitaciones del modelo actual, pero sin que ofrezcan una alternativa específica que permita avanzar en este terreno.

 

En sus conclusiones, estos profesionales subrayan la necesidad de aprovechar sinergias, ganar terreno en materia de interoperabilidad y dedicarse más al negocio para incrementar su productividad. Ante dichas premisas, se tiene la sensación de dinamismo y de que algo está a punto de ocurrir en el seno de la Administración. De hecho, estas proclamas son bienvenidas porque buena falta hace que muchos de estos profesionales perciban que, para cambiar el actual modelo y estructuras, haya que dar un paso al frente. E incluso en tiempos de crisis; ello no debe ser óbice si se tienen las ideas claras.

 

El problema radica en que por más que se quiera tener un compromiso encaminado a tecnificar la Administración y fomentar la Sociedad de al Información, hay carencias concretas de, por el momento, difícil respuesta. Como vía de solución, los directivos TIC que representan al sector público demandan algo que es común al CIO de la empresa privada, esto es, tener mayor peso dentro de la organización y estar presentes en los Comités de Dirección como buenos conocedores de los procesos. ¿Es la salida a muchos de los problemas tecnológicos de la Administración? El profesional así lo cree, aunque no los órganos directivos. Es cierto que un perfil TIC entiende más los procesos y puede adecuar éstos a las necesidades del negocio. Sin embargo, hay que saber ver que hablamos de un sector con limitaciones evidentes a nivel organizativo y productivo, donde las Tecnologías de la Información se encuentran relegadas a un papel secundario muy lejos del que debería desempeñar para estimular de la productividad empresarial.

El CIO ante el cambio

COMPUTING España ha mantenido un contacto directo durante los últimos días con algunos de los principales CIOs de este país con objeto de constatar sus impresiones relacionadas con su posicionamiento en la organización, presupuestos previstos para 2009 y, en definitiva, su visión ante el cambio. Cambio, por otro lado, que ya es palpable. El CIO se enfrenta a un nuevo escenario donde optimizar los procesos adquiere especial relevancia junto con la necesidad de adaptación a los nuevos modelos de negocio. El responsable TIC mira de frente además a restricciones presupuestarias evidentes. Darwin se hacía el siguiente interrogante: ¿es posible adaptarse a los cambios? La respuesta es sabida por todos: ‘no sobrevive la especie más fuerte ni más inteligente, sino aquella que se adapta mejor al cambio’. En este debate se encuentra el CIO en estos momentos con una puerta abierta que debe traspasar si desea modificar su rol dentro de la organización y estar cerca del máximo nivel de decisión. Y deberá hacer suyas las nuevas políticas estratégicas de la empresa y asumir un rol diferencial y de peso; es, en definitiva, el camino obligado hacia el cambio.

 También el ahorro de costes al que se enfrenta de cara a 2009 es significativo. Las previsiones a la baja se sitúan entre el 2 y 3 por ciento como la perspectiva de ‘hacer más con menos’ y, evidentemente, este panorama implicará un reajuste obligado.

La necesidad de innovar

El sector continúa inmerso en un mar de dudas, de incertidumbres futuras que le han hecho entrecerrar los ojos como si de un espejismo se tratara. Sin embargo, ha tomado conciencia de la realidad del mercado, que amenaza con traducirse en severos recortes presupuestarios y en un continuismo tecnológico sin visión a largo plazo. Los mensajes no pueden ser más desalentadores. Los presupuestos tienden a la baja en muchas organizaciones mientras que la Administración, en lugar de servir como estímulo, tiene la infeliz idea de rebajar los presupuestos TIC de cara a 2009.

La empresa que quiera ser productiva deberá invertir en innovación y, obviamente, en Tecnologías de la Información, con objeto de generar riqueza en el negocio, ya que es poco factible que consiga hacer ‘más con menos’. Los responsables tecnológicos también deberán tener esto en cuenta, sabiendo que las decisiones que adopten ahora, no exentas de riesgo, marcarán su futuro. Aquí el CIO tiene mucho que decir y debe jugar un papel determinante e influyente, y convertirse en parte del órgano de decisión -a pesar de que sólo 1 de cada 10 está en el Comité de Dirección de las organizaciones-.

Puede considerarse acertado proyectar iniciativas que toquen virtualización, eGovernance, ‘Software as a Service’,… pero con la convicción de que ‘tiempos de crisis son también tiempos de oportunidades’.

LOS RESPONSABLES TIC SE AUTOPERCIBEN CADA VEZ MÁS ORIENTADOS AL NEGOCIO

Penteo ICT Analyst ha realizado un informe con Directores TIC (DTIC) de compañías españolas representativas del tejido empresarial actual en el que indica que los estos “se han visto obligados a desarrollar sus actividades e intentar mejorar su posicionamiento y el de sus departamentos en el marco de la dicotomía entre eficacia operativa y alineamiento con el negocio”. Esta complejidad se ha visto también reflejada en las organizaciones TIC lideradas por estos directivos. La investigación demuestra que existe un porcentaje creciente de Directores TIC que, persiguiendo redimir la distancia histórica entre los planteamientos TIC y los de negocio, se autoperciben claramente orientados a negocio y actúan en consecuencia. Es por ello que Penteo ICT Analyst ha querido caracterizar estos nuevos perfiles de dirección, que evolucionan desde el rol de tecnólogo a manager de negocio, así como apuntar los rasgos principales de las nuevas organizaciones TIC -más nucleares, polivalentes y ágiles-. Asimismo se han destacado las principales diferencias entre adoptar un enfoque a negocio proactivo y reactivo, que revierten en dos carreras distintas con una única meta: la percepción del DTIC como contribuidor al negocio. La percepción es que los criterios de negocio están floreciendo para los emergentes Directores TIC y que se percibe en este sentido un mayor alineamiento con el negocio, y un mejor posicionamiento. Éste observa en una mayor presencia en los Comités de Dirección. En el Anuario Computing 2008, que se publicará en los primeros días de enero, se puede encontrar información ampliada sobre este estudio.

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